Jóvenes en el teatro: epopeya creativa

14 Abr

El teatro joven en Cuba al parecer resiste las peores condiciones, emergiendo distintos proyectos en diversos lugares del país. Las propuestas se muestran irreverentes, diversas en sus estéticas y comúnmente renovadoras. La infortunia provoca que los espacios para la promoción y presentación del trabajo suelan ser reducidos cuando no inexistentes; los proyectos permanecen marginados de los centros teatrales de mayor impacto, subsistiendo en las periferias contra toda corriente y muchas tempestades huracanadas. Hay quién quizás tienen la suerte y logra colgarse de alguna agrupación avalada como profesional por una “comisión evaluadora”, pero muchos sobreviven a duras penas en el opacado movimiento de aficionados, con todas las implicaciones que ello conlleva. Es cierto: la condición profesional de cualquier creación no está dado por un certificado que otorguen funcionarios de organismos culturales; pero si hasta los llamados grupos profesionales actualmente se las ven negras para gestar sus creaciones, ¿como será para los aficionados? Por otro lado de manera incongruente estos proyectos teatrales son impulsados por jóvenes graduados de las escuelas de instructores de arte (E.I.A) o incluso de academias profesionales para los cuales las puertas siempre están cerradas. ¿Quién no prefiere dedicarse únicamente a lo que ama e incluso eligió como carrera? ¿Alguien niega que es mucho más fácil el trabajo de un director cuando paga a los actores, que si tiene que promover la voluntad y disciplina solo cautivando y teniendo a la vez, en su contra, una realidad dura, donde la gente necesita inventar cualquier cosa para subsistir? Existen criterios sobre la pésima preparación de muchos graduados en las E.I.A y aunque no deje de ser cierto, no todos los casos son iguales; de igual manera ¿es aficionado alguien que estudió teatro por cuatro u ocho años? Adjuntándose a otros males continúa ausente la imprescindible facultad de dirección escénica en el I.S.A u otro lugar, que permita formar a quienes asumen la dirección de estos nuevos proyectos. Los instructores son lo únicos que se supone recibieron clases de dirección, incluso como asignatura rectora, pero no obstante y creyendo que todos recibieron la formación adecuada, siempre sería beneficioso profundizarla y crear el espacio para quienes aspiran a iniciarse en el estudio y ejercicio de la dirección. Ojala, si algún día llega, no se convierta en una estrecha piña intelectual dominada por criterios unipersonales de unos pocos y puedan convivir toda la diversidad teatral cubana y extranjera. Ojala las normas para calificar como profesional a un grupo de teatro cambien y abran espacios. Mientras tanto una oportuna salida pudiese estar en la interacción de los proyectos formados por jóvenes, sin esperar la inclusión que sigue tardando. Apropiarnos todos de nuestras experiencias y congeniar vías donde se posibilite el intercambio teórico, práctico y promocional; propiciando puentes para interconectarse y la autónoma coordinación para las imprescindibles presentaciones de los montajes. Durante un naufragio, sin otra embarcación sobre la cual montarse, solo se llega a tierra firme nadando; oxigenándose unos a otros será más fácil.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: