La última candela: el regguetón.

19 Abr

– Que a los abuelos no el gusta el regguetón ¿quién dijo eso?, ¿quién dijo eso?- Así más o menos dice el estribillo de Kola Loca, agrupación muy popular en el país. El regguetón se ha convertido en el sonido de la discordia. Hacia su exterminio pretenden caminar los organismos culturales y la élite intelectual. Ya se convirtió en otro enemigo. Lo consideran una incultura que degrada al ser humano. Ciertamente algunos de sus exponentes poseen letras que pudiesen calificar como obscenas. Pero hay cosas que no se mencionan.¿Porque en el país mejor educado, más instruido y culto del mundo el gusto por el regatón es abrumador y sobre todo en los jóvenes y las personas que representan al proletariado: los obreros, campesinos, trabajadores? ¿Quién está facultado para determinar cuál debe ser la música que otros escuchen? Yo por ejemplo no le permitiría a nadie que me obligue a ver una telenovela mexicana, brasileña o programas rosas, pero a la misma vez ¿Quién soy yo para imponerle a otro que no los vea o se dispare una presentación de la sinfónica o un concierto de jazz? En Cuba evidentemente todo marcha muy bien y las autoridades tienen tiempo para emprender una cruzada contra el regguetón. Se desconoce cuál será la estrategia, al menos públicamente no ha sido presentada, por ahora todo parece indicar a la censura, con lo cuál lo único que provocarán es aumentar el gusto por el género. Una discoteca es un lugar para divertirse ¿Alguien pretende gozar en un centro nocturno con una canción de Silvio? Esos centros guste o no son para entretenerse y cada cuál se entretiene como mejor le parezca. Allí no es el espacio para proponer conferencias de conservadurismo moral. Los gustos son diversos y le compete al debate social profundizar este tema, pero es asombroso que se adopte como una política oficial. Pudiese ser que el prularismo en el acceso a la producción cultural sea una alternativa y que cada cual consuma lo que prefiere. Lo utópico es creer que podrán aplastar el regguetón. La preferencia por este estilo es una expresión, consecuencia de una realidad social, no su causa ¿Deberían preguntarse esas élites porque pega tanto? En fin mientras este absurdo continúa, el reggetón, se acepte o no, forma parte de la cotidianidad en las calles de Cuba y mueve desde niños muy pequeños hasta abuelos de la tercera edad.

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Una respuesta to “La última candela: el regguetón.”

  1. Xoán C. Laxe abril 22, 2013 a 12:41 pm #

    Parece que en todo el mundo quien gobierna tiene tendencia a sentirse garante de lo que entiende como “moral”… y que ello es independiente del signo que lo identifique como gobernante. Es una constante histórica, longitudinal y transversalmente. Quizás como especie no estemos tan evolucionados como creemos cuando perdemos en tiempo en naderias tales como si un baile es o no decente.

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