Como pez dentro del agua.

5 May

Desde el jueves 25 al sábado 27 de abril en San José de las Lajas aconteció un suceso teatral en las escuelas y el bulevar. Encontré a varios de mis amigos, aquellos que hace tiempo no nos vemos. Por obra y gracia de: A Puro Teatro, nos reencontramos con nuestros trabajos. Con algunos miembros de Teatro Nómada llegué el primer día, esa misma noche presentamos la función. Participaron otros proyectos con creaciones muy interesantes, incluso un grupo de Camagüey. Lamentablemente Histrión, de Pinar del Río, no pudo asistir. Me siento reconfortado, aún continúan personas apostando por el teatro, sobreponiéndose a la dura realidad que no se resume únicamente a la capital o Mayabeque. No importa la absurda calificación de amateur o profesional, son personas apasionadas por la creación teatral. Desde hace mucho tiempo superé esa calificación y no es mi interés contar con un cartón evaluativo. El talento no se define únicamente por la multiproducción creativa; conozco personas, inteligentes, talentosas; con personalidades atractivas que tienen, al menos que yo conozca, poca cantidad de trabajos presentados y eso no disminuye en nada su capacidad teatral, muchísimo menos su excelencia pedagógica. En mi caso tampoco aspiro a la popularidad, jamás me han interesado las “piñas culturales”; sencillamente mientras tenga algo que decir, el teatro será para mí un modo de vida. Aún pienso, siento, padezco, y me reconforta estar creativamente vivo. Culminar el ejercicio teatral con una puesta en escena no es lo único que tengo en mente o me provoca.
En “A Puro Teatro” experimenté distintas emociones, conocí entre otras a una personita de pequeña estatura que baila fabuloso. También encontré criterios que me alegraron pues constituyen evidencias que me confirman las visitas a mi blog. Constaté que el calificativo de (opaco), es la palabra de la discordia en un escrito que titulé Jóvenes en el teatro: epopeya creativa. Me consta que Fomento es un sitio inimaginable, quienes amen al teatro y no hayan tenido la oportunidad de asistir allí han perdido un gran momento para interactuar con un público fabuloso. Pobre del pajuato o pajuata que allí no vibre, y aunque no sepa bailar sienta sus pies y el cuerpo entero moverse sabrosamente. La sensación que provoca el teatro es indescriptible. El Festival Olga Alonso, sin discusión es el centro nacional por excelencia para mostrar ampliamente la creación del movimiento aficionado del país. Estoy convencido que Fomento no es solo un espacio de compromiso social y solidaridad con el cambio, sino y también, protagonista de ese cambio, donde el atrevimiento convoca al riesgo teatral acertado; confluyendo talentos, renovación, irreverencia, rompimientos de todo tipo. Todo ello pone en difícil aprieto a los seguidores y autores de “quistes intelectuales elitistas”, quienes aprecian al teatro como una reliquia museable y no como un arte en constante evolución. ¿Por qué continúan los medios de comunicación de alcance nacional facilitando una pobre información sobre él? ¿Es más importante Venezuela que el Olga Alonso? Aún así, por otras vías se difunden las creaciones teatrales. Deseo enormemente la multiplicación de “Fomento, A Puro Teatro, Blanca Becerra” y todos los eventos que no conozca, los cuales permiten ofrecer la creación teatral en espacios que posibilitan la elevación espiritual de cualquier individuo. Feliz, profundamente feliz me siento, porque existimos personas con pensamientos, diciendo algo; sobre todo desde el fango de la patria. En lugares donde se desplaya y arrolla la nobleza del arte para la invención y no solo la reproducción.
Opaco se refiere a: cuando para algunos los aficionados sencillamente son cifras y estadísticas, cuando a personas con altas responsabilidades dentro de las instituciones culturales, comprometidas verdaderamente con el teatro y especialmente con la noble atención y preocupación hacia el teatro aficionado les obstaculizan sus pretensiones, pues aspiran a entregar lo mejor y tienen que batallar con difíciles situaciones, entre otras la lucha por la sobrevivencia que la Cuba actual mayoritariamente impone a los ciudadanos. ¿El movimiento de teatro aficionado vive en una burbuja distante a la cotidianidad nacional? ¿Entonces por qué son tantos los que parten a otras tierras sin saber si podrán continuar haciendo teatro? ¿Es porque no insisten en el teatro? Contradiciéndose con sus propios discursos, los cuáles siempre detesto dígalo quién los diga y vengan de donde vengan, los oportunistas habituales profundizan ciertas incongruencias. Pregonan un sistema supuestamente centrado en el ser humano y su espiritualidad, sin embargo el bloqueo real se encuentra en la falsedad de esos burócratas que se aprovechan de funcionarios o ciudadanos comunes sensibles y sinceros, mientras chupan como sanguijuelas los privilegios de sus cargos. Olvidan que en el fango de la patria también debemos luchar sistemáticamente con aficionados que se encuentran ante una coyuntura compleja: el teatro o la subsistencia. Lamentablemente una y otra vez la ley de la jungla se impone, dejando huellas clarísimas: no solo de pan vive el hombre, pero sin pan se muere. Aún cuando yo lo considere una desgracia: las ideas nutren el alma, la sensibilidad, pero no alimentan el organismo. A pesar de esto continúo feliz y orgulloso de no ser un elitista, sino sencillamente otro más, y hasta le he cogido el gusto a batirme cotidianamente con aquellos que se ven en esa difícil coyuntura. Me siento aliviado cuando contribuyo para que permanezcan junto al teatro. Después de todo, las limitaciones también obligan a recurrir a la creatividad y suele forjar partos teatrales profundos. Por suerte, en mi caso mis necesidades primarias son hacer teatro, vivir con el teatro. Tiene muchísimo sabor asumir un teatro miserable en cuanto recursos materiales, pero millonario en cuanto a su sensibilidad, resistente a la escazes material, abundante en su propósito de continuar existiendo; explotando su diferencia ante el cine, la radio y la televisión, me refiero a que ocurre en vivo, al mismo tiempo y en el mismo tiempo de los espectadores. Por suerte, desde que ingresé a la escuela de instructores de arte, estoy conciente y decidido a continuar con el teatro cueste lo que cueste, no son gastos sino inversiones para satisfacer mi sensibilidad. Continúo despreocupado por las etiquetas de los “autorizados a valorar el arte”. Me regocija regalar a cualquier individuo un momento distinto al de casi siempre. Por suerte, también decidí en el 2007 con total conciencia, retornar desde Galicia hacia La Salud, diciendo adiós al grupo de teatro Nova Escena; para continuar trabajando en un pre, secundaria básica, casas de cultura, la EIA de Boyeros. En está última pude compartir el trabajo y la docencia con gente formidables, excelentes teatristas, insuperables pedagogos; en especial con alguien que me dio clases dos cursos, a quién agradezco mucho de lo que conozco sobre el teatro. Mi pecado original sería considerar que llegue a la cima, pues en ese preciso instante comenzaría a descender, y seguramente me convertiría en un triste ejemplar de la demagogia y el tequeteque. Con Jóvenes en el Teatro: epopeya creativa, no pretendí atacar a nadie; muchísimo menos a otros también apasionados con el teatro aficionado. Jamás he pensado quemar los frijoles de alguien pues el teatro y la vida me roban mucho tiempo, por consiguiente no tengo intenciones de provocar daño, menos aún cuando conozco la dedicación de alguien hacia lo que yo también amo: el Teatro. Hay un dicharacho muy popular que me encanta: lo que te den cogélo, humildemente insisto en agregarle: no cojas para ti lo que no te toca, ni ha sido pensado para personas como tú Eso si, me alegra la polémica y que Yuslier El Saludeño: un sitio para diluir el silencio y dialogar esté cumpliendo su función. No necesito recorrer mi patria para enterarme o convencerme, de que hay gente resistiendo las imposiciones de un mundo cuyas metas no son precisamente el arte teatral. Sin armar pataletas, opino según mi apreciación. La verdad no es propiedad privada de nadie, se construye mediante el conjunto de las apreciaciones individuales sobre el entorno y la observación de las distintas realidades. No existen criterio unánimes, cualquiera debería preocuparse si aparentemente todos opinan igual. Aspiro a conocer mucho más, mi propia existencia deseo convertirla en la oportunidad de aprender dentro de esa incomparable academia que es la vida. Es una dicha continuar estudiando la complejidad del teatro y me aferro a él, para no sucumbir ante las bofetadas de la contemporaneidad en este archipiélago del Caribe. Domesticable no, dialogante sí. Bienvenidos todos los espacios para promocionar y presentar al teatro, ellos tapan la boca de aquellos cuando afirman que los espectadores no asisten al teatro, en vez de preguntarse: ¿por que el teatro no asiste a su público? El público, no importa cuantos sean, es el Gran Facultado para disparar y dictar sentencia.
Como cuando trabajo alguna futura puesta, igualmente en todos los espacios y eventos teatrales me siento satisfecho; como pez dentro del agua.

A todos, gracias por visitar el blog.

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Una respuesta to “Como pez dentro del agua.”

  1. Lissett mayo 5, 2013 a 10:54 pm #

    Bien amigo buenos bríos no podemos dejar q muera el teatro

    Me gusta

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