Orando por los obispos.

1 Jun

En mi Biblia de Estudio, obsequio a los cubanos de Juan Pablo II durante el viaje a Cuba, releo cada palabra donde Dios se traduce transparentemente en amor. En San Mateo Sermón del Monte 5.1-11 me detengo siempre, allí Jesús marca con plena claridad una superioridad espiritual enorme y no puedo evitar transferir mis pensamientos hacia los obispos cubanos y al Cardenal Jaime Ortega; percatándome de cuán necesario es para bien de la iglesia y la nación cubana nuevos Pedro Mauirice y José Ciro Bacallao. Cuanto necesitamos de un Karol Wojtila cubano. Duele mucho tan lamentables carencias.
¿Cómo es posible en nuestros obispos un silencio tan corrosivo ante la realidad del rebaño? ¿Como puede justificarse como neutralidad la escasa acción, cuando no absoluta inacción, o el silencio, ante seres humanos oprimidos, en particular aquellos que son víctimas de un sufrimiento multiplicado pues resisten las consecuencias no solo de discrepar, también por ejercer sus derechos y hacer lo que es justo? ¿Como se explica tanto relativismo moral en quienes deberían proteger a las víctimas? ¿Es injusto defender y ejercer derechos? ¿Es justo sufrir condenables consecuencias por ello?
¿Las víctimas nos son víctimas y los victimarios no son victimarios? ¿Entonces resulta que ahí el relativismo si aplica y es protagonizado por quienes se suponen serían sus principales antagonistas: los obispos? San Mateo 5.9-10: Dichosos los que trabajan por la paz porque Dios los llamara hijos suyos. Dichosos los perseguidos por hacer lo que es justo, porque de ellos es el reino de los cielos.
Reflexionando sobre esto me encuentro que en la revista Palabra Nueva de Abril/ 2013, aparece publicado la revelación que el Cardenal Jaime Ortega Alamino hace en exclusiva sobre las palabras pronunciada por el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio, durante su intervención en la congregación general de cardenales para el cónclave y que más tarde, el hoy Papá Francisco entregara por escrito, de puño y letra, al arzobispo de La Habana. Ortega considera estas palabras como: magistrales, esclarecedoras, comprometedoras y ciertas. En esta ocasión coincido con el Arzobispo de La Habana. En ellas el entonces Cardenal argentino hace referencia a la evangelización a la cuál considera razón de ser de la iglesia. Por las consideraciones del Arzobispo de la Arquidiócesis de La Habana supongo que en coherencia con lo que el mismo declara, los obispos cubanos apliquen estos pensamientos que propuso Francisco y de acuerdo con ellos, saquen a la iglesia en Cuba de si misma hacia las periferias, no solo geográficas sino también existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.
Igualmente supongo que el conjunto de los obispos cubanos concuerden con este otro fragmento “2. Cuando la iglesia no sale de si mismo para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma” (…)
Mantengo la esperanza, espero que no sea en vano, de que los obispos cubanos ante las dos imágenes sobre la iglesia que definió Bergoglio, escojan la iglesia evangelizadora que sale de sí. Mientras, continúa resultándome incomprensible unas autoridades eclesiales cada vez más raras, menos parecidas a la que fueron en América Latina, Europa y otros sitios durante períodos complejos en la historia. Cuando hablo de ello me refiero a una iglesia protectora incondicional de su rebaño, cariñosa con los más oprimidos dentro del. Eso no significa parcializarse ni tomar partido, sino permanecer en la misión que le compete a un buen pastor del rebaño.

De igual manera ello significa que al cumplir mediante acciones concretas con la grandeza espiritual que a todo buen pastor le compete, los brazos estén abiertos siempre a quienes concurran arrepentidos de sus hechos, buscando el perdón de Dios, confesando sus salvajes actos. También permaneciendo abiertos a los que por razones obvias, cuestionan legítimamente el accionar de los obispos y permanecen en la indefensión absoluta.
No se trata de tomar partido sino de estar siempre al lado de quienes sufren y hacen lo que es justo por el bien de todos, aspirando a que todos cuenten, decidan, tengan voz, identidad propia. ¿Es apropiado de un buen pastor mantenerse distante de la realidad y la verdad evidente? ¿No debe tener un obispo la suficiente claridad y firmeza para “dilucidar” dónde está la justicia y la verdad?
¿Obra bien un Arzobispo, cuando como hiciera el Cardenal cubano en el 2012, califica de “excluibles” a miembros del rebaño? ¿Para un obispo, que debe evangelizar y tiene derecho a elegir en el cónclave y ser elegido como Sumo Pontífice, puede existir alguien “excluible”? ¿La iglesia no somos todos? ¿En que se basó para declarar semejantes criterios opuestos a un digno seguidor de Cristo? ¿Son válidos los informes de un cuerpo represivo?
Aún cuando esas supuestas informaciones no confirmadas fuesen reales, ¿significa que los seres humanos que hayan cumplido una sentencia carcelaria no tienen derechos? ¿Entonces siguiendo esa lógica anticristiana, el Cardenal también es excluible por haber estado recluido en la UMAP?
No se puede ser mediador cuando el propio interlocutor considera “excluibles” a una de las partes. El Cardenal, deseo creer que de manera inconsciente, tuvo grandes tropiezos, cometió “torpezas penosas” que únicamente quienes tienen el poder para hacerlo calcularon fríamente y fuero efectivos, para mal de Cuba y su iglesia. El Cardenal terminó fuera del juego. ¿No se dio cuenta?
Increíblemente Jaime Ortega y sus propios “voceros” la emprendieron contra los ciudadanos críticos a sus erradas posturas, indiscutiblemente más indefensos que él ante el poder. ¿El Cardenal nunca ha sentido muy cerca peste a podrido? ¿Jamás ha tenido la impresión de percibir un color rojo o verde olivo debajo de las sotanas de alguien cercano o debajo de las vestiduras de “voceros leales” y “amigos fieles”?
La iglesia en Cuba pudiera continuar sirviendo en determinadas circunstancias como mediadora, pero lamentablemente la personificación de la iglesia para esa mediación deberá estar en otro individuo, pues por su propio accionar el Cardenal perdió la credibilidad de una de las partes, que en este caso es la indefensa. Ojala los disparates del Cardenal se deban a la ingenuidad, espero que así sea. No obstante en estas cuestiones la ingenuidad es inadmisible y en ningún caso sirve como justificación.
Quién pretenda ejercer como mediador debe garantizar ante todo la confianza y credibilidad ante las partes implicadas, cuando el mediador no logra sostener eso elementos indispensables, pierde toda posibilidad para mediar. Si el Cardenal Jaime Ortega posee la voluntad de recuperar su confianza ante la parte indefensa en Cuba, puede comenzar a trabajar en ello con las reparaciones debidas. Si verdaderamente tiene la voluntad pudiese comenzar limpiando el camino de sus graves errores. La tarea es difícil pues el mismo la complicó, aunque de todas formas no existe peor gestión que aquella no realizada.
Los aires de renovación y la buena pesca que al parecer la iglesia ha tenido con Francisco, aspiro a que contribuyan a perfeccionar al obispado cubano. Añoro que los cambios que puedan y deberían existir no sean como lo ocurrido con la revista Vitral; aunque mantiene el nombre, por ella ya no traspasa la luz que tuvo cuando Dagoberto Valdés fue su director.
Resulta llamativo que no le ocurra algo similar a la revista Espacio Laical, proyecto del Centro Félix Varela, a consecuencia de los continuos ataques hacia miembros de la sociedad civil con proyectos concretos.
Todos tienen derecho a expresarse, ¿porque esa revista defiende a una familia y ataca con la anuencia del Cardenal a la sociedad civil? ¿Esas acusaciones contra miembros honorables de la sociedad civil y las tergiversaciones que suelen publicar como editorial en Espacio Laical, si son admisibles para el Cardenal y los obispos?
¿En que se basan los editores de Espacio Laical para excluir a un gran número de ciudadanos afirmando que la sociedad civil no tiene proyectos concretos? ¿Con estas calificaciones impropias se refiere Espacio Laical a las extensiones del gobierno con fachada de “sociedad civil”? ¿Espacio Laical no conoce de los innumerables proyectos e iniciativas existentes a lo largo y ancho de todo el país? ¿Niega Espacio Laical la pluralidad dentro de la sociedad cubana, donde existen proyectos serios y concretos tantos de conservadores, liberales, demócratas cristianos, socialdemócratas etc.?¿Porque son excluidos y desconocidos por Espacio Laical? ¿Que Espacio Laical defienda la continuidad en el poder de una familia, la hace impune ante las autoridades eclesiales? ¿Espacio Laical constituye la “voz” de los laicos cubanos? ¿En que argumentos se basa para adueñarse de esa “voz”?
Ojala a los obispos Dios los ilumine y actúen con sabio discernimiento. Mantengo mi fe y a la vez aspiro que la iglesia no se comporte como un partido político, pero si que asuma la postura cristiana correspondiente y las autoridades eclesiales protejan a quienes sufren en el rebaño la opresión; pues tienen hambre y sed de justicia, son perseguidos por hacer lo que es justo. Para que las víctimas y victimarios realmente desaparezcan es imprescindible ascender a la verdad, al conocimiento público de esa verdad; implementándose una justicia impecable No puedo evitar preguntarme: Obispos, ¿y las víctimas indefensas?

Dios bendiga a todos los cubanos

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