Epístola de Petro, la cucaracha II

10 Jun

No importa que después de redactar cada epístola las envié en una botella y al lanzarlas al mar, sean leídas o no. Aunque no tengo acceso al mar siempre existen navegantes solidarios. Me reconforta diluir todos esos silencios que llevo dentro, así impido que me corroan.
Habito en un reino cuyos dueños son una dinastía. Nosotros los habitantes somos cucarachas y para mantenernos dominadas dentro de la cloaca, se practican varias estrategias que garanticen el control absoluto. Una de ellas es el chisme, la intromisión e irrespeto cotidiano incluso legalizado, a la intimidad y privacidad del individuo o la familia.
Todas las cucarachas tenemos una “biografía negra” que archiva las incidencias cotidianas en nuestro diario vivir. Inicia desde la escuela con un “expediente escolar” que además de guardar nuestras notas académicas, posee espacios claramente definidos, dedicados al historial sobre la conducta ideológica personal y de la familia. Además asistencia, participación y activismo del alumno en las actividades políticas- ideológicas y toda su conducta en relación a ese tema. Igualmente el vinculo familiar con la escuela, su servilismo ideológico en el barrio, centro de trabajo etc.
La conducta política- ideológica del individuo y la familia determinará si una cucaracha tiene derecho a ingresar en al universidad. Una consigna lo define explícitamente: La universidad es para los revolucionarios. Léase pro-dinastía, así que aunque no lo seas aparéntalo. Ese archivo abierto desde tú nacimiento determinará la carrera por la que puedas optar. No lo decide tu rendimiento académico, inteligencia o aptitudes. Lo definitorio será la trayectoria política- ideológica individual y familiar. Aunque no esté registrado explícitamente en un documento, para aspirar a ciertas carreras no bastará solo con una trayectoria buena, sino que debes militar en la unión de jóvenes al servicio incondicional de la dinastía.
Ese archivo actualizado constantemente te acompaña la vida entera como estudiante y después se transforma en otras biografías negras según vas creciendo. Constituirá un documento compilatorio indispensable para aspirar a los trabajos mejor remunerados, aunque también con salarios insuficientes; pero en los cuales nosotros las cucarachas podemos “substraer” algunos beneficios para “ir viviendo”. Cuando presentes las planillas serás investigado secretamente, aunque ya todas las cucarachas lo sabemos. Acudirán al barrio, quizás tu antiguo centro de trabajo. Funcione o no, en cada calle vive un cucarachón hembra o macho, encargado de vigilar y conocer al detalle la vida y obra de cada vecino. Este es el presidente del CDR quién servirá para evaluar tú comportamiento político-ideológico, participación, entusiasmo, activismo en las actividades de todo tipo, las relaciones familiares, personales; si cometes ilegalidades indisciplinas sociales, desvías recursos de la dinastía. En dependencia del centro de trabajo que se trate necesitarías incluso el aval redactado y firmado cuando menos, por un individuo entre las cucarachas que sea “confiable”; es decir integrado a la servidumbre incondicional a la dinastía, con intachable conducta ideológica, militante del único partido permitido para agruparse las cucarachas y ser leal a la dinastía. Sería perfecto que consigas una cucaracha perteneciente al aparato de la seguridad, no importa si es un delator insignificante.
Quizás por vivir en otro reino no comprendas. ¿Quieres mudarte al reino donde vivo?

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