Cazando al individuo emprendedor

24 Ago

En el mes de julio del 2013 comenzó la caza, que no por esperada deja de ser indignante. Una ola de “recargos” fue desplegada por las “autoridades de la oficina de administración tributaria”: ONAT.

No existe una estadística exacta para conocer a cuánto asciende el número de “cuentapropistas” afectados; no obstante la desesperación es visible. Resulta que los acusan de “evasión fiscal” durante el año 2012. Según comentan los mismos afectados, esa acusación se fundamenta en apreciaciones. Ello significa, que no les pueden demostrar tal cosa. Sin embargo, haciendo unos raros cálculos, en un “modelo informático” enviado desde las altas esferas, les imponen cifras a pagar que suman miles de pesos, algunas sobrepasan los treinta mil pesos. La explicación es muy sencilla: suponen que por tantos días que tiene el mes, debieron haber ingresado determinada cantidad de dinero y no la declararon. Le hacen saber que no necesitan pruebas para comprobarlo. Reitero, son acusaciones basadas en apreciaciones; aunque fuera cierto no muestran pruebas, ni las requieren. Entregar la licencia como “cuentapropista” no serviría de nada, pues el ciudadano tiene que saldar la deuda y de no hacerlo puede terminar en la cárcel.

Para algunos experimentados en la cuestión, las “autoridades” repentinamente han congelado las acciones, ante lo que al parecer ha sido una avalancha de malestar y algo más. Corre el comentario de que utilizarán esta polvareda como intimidación – una práctica habitual durante medio siglo-. ¿Hasta cuándo?

Otros, imbuidos en estos temas, afirman que las reclamaciones de los ciudadanos han sido pocas y las autoridades no están sintiendo presión popular. Sin embargo, muchos afectados alegan que al consultar a los abogados estos les afirman que en ese caso no hay absolutamente nada por hacer, pues es una orden proveniente de las altas esferas y contra sus decisiones no hay posibilidad alguna de establecer pleitos judiciales exitosos.

La realidad es que la preocupación y la desconfianza se extienden. Los trabajadores por cuenta propia, no pueden adherirse a sindicatos reales que los protejan, el marco legal no los beneficia en ningún sentido y por supuesto la “justicia” responde a los intereses de una familia, pues no está diseñada para defender al ciudadano. El principio judicial en el país es lo contrario del universal: eres culpables hasta que no logres demostrar lo contrario – si es que logras demostrarlo y tienes la suerte de ser beneficiado-

Las implicaciones de semejante arbitrariedad pueden ser peligrosas, porque el clima de desconfianza provocado es abrumador. Los mismos ciudadanos lo expresan:- Si la “cosa” empieza así, resuelvo fácil, soborno a los inspectores y hasta la policía; no pago licencia, ni impuestos y sigo negociando-.

Mientras no exista verdadera voluntad de hacer que la patria progrese y los ciudadanos prosperen; mientras las “autoridades” continúen percibiendo al individuo emprendedor y la vocación empresarial como un “mal”, nada servirá, ni funcionará. Se necesita un marco legal adecuado; pero sobre todo se necesita respeto a los derechos del individuo. Mientras tanto, nadie podrá hablar de “cambios”, sino de medidas cosméticas, acciones primitivas, y agudización del salvajismo económico.

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