Petro en el tejado

15 Sep

Petro mirando al cielo, sabe que no está sentado en el balcón, sino emborrachando la razón. ¿Quizás se le perdió? Quisiera volver al sitio aquel; pero nunca más retornará, es imposible retroceder en el tiempo. Tararea su propio adiós, a veces le da miedo pensar. El alma suele tenerla escondida en una canción. No sólo es cuestión de amor. Es todo, es él, el mundo…

Quisiera volver a sentir, llorar desgarrado; quisiera volver a soñar. La vida se le ha convertido en una aplanadora despiadada que no permite traspasar la luz y restringe el oxígeno.

– ¡Grita muchacho! Saca todos esos demonios que llevas dentro- Ese es el grito mudo de su alma.

-¿Te amo? ¿Me amo? Por favor cruza la puerta. Observa el reflejo de tu cuerpo delgado-. Salvando su cabeza baja, acaricia cada ternura del cuerpo.

– ¡Qué alguien me acaricie! ¡Un abrazo por favor!-

Mientras todo ese diálogo ocurre sobre el techo, con el vaso de güisqui y el cigarro en las manos, continúa teniendo sexo de madrugada, observando la luna y disolviendo la frialdad nocturna.

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