Soliloquio por el insomnio, otra vez

1 Nov

Ámate en esa madriguera decadente. ¿Cuál será tu destino? Por favor, sería lo mismo preguntarse qué te ocurrirá en el próximo segundo, ¿quién lo sabe?

 

Estás rodeado de una jauría muda que cada vez que le apuñalan el alma aplaude, a estas alturas aún aplauden. ¿No lo sabías? El aplauso, afirman muchos expertos, se debe a un efecto contagioso más que a un verdadero halago. Basta con que alguien de unas palmadas, y el tumulto involuntariamente también lo hará. ¿Cómo puede alabarse lo que te corroe la dignidad, el alma?

 

Quizás muchos pierden hasta su propia identidad. Las burbujas de la enajenación, el claustro, la ignorancia, estupidez, el miedo, contaminan tu espacio; pero debes resistirla y aprender a reventarlas.

 

No estar contigo mismo te hará mucho daño, ¿acaso es posible desprenderte de ti? No le temas al otoño que invade tu espacio. Habitas la cadencia de una armonía que desconoce a la aurora, incapaz de percibir colores. ¿Te extrañas? Cuando puedas concilia el sueño.

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