Petro el güajiro

2 Abr

De sol a sol, Petro trabaja duramente en el campo. Ha conseguido obtener en usufructo cinco caballerías de tierra, después de limpiarlas del marabú que las cubría. El monopolio de las tierras cultivables lo posee el “estado” aproximadamente más del 70%. Ese mismo monopolio es el encargado para el suministro de insumos, tecnologías, instrumentos pues la empresa privada está prohibida.

 

También es al estado a quién tiene que venderle sus producciones al precio que decida ese monopolio, sin poder defenderse, ni quejarse. Aún cuando las tierras fueran de su propiedad, incumplir con la orden las pondría en peligro y pudiera significar su expropiación.

 

Gracias a los viejos bueyes ara la tierrita, sin tuberías para el riego, con poco combustible, aunque en su caso no lo necesita pues no tiene tractor. Mensualmente debe acudir a las reuniones de la ANAP, la organización creada, dirigida y controlada por el estado, que teóricamente representaría al campesino ante el propio estado. Las reuniones son cuando más, el espacio para quién la “presida” reiterar la misma retórica aburrida de que no hay nada o muy poco y que deben hacer lo que las autoridades ordenan, mientras vierte una marea de absurdos justificativos.

 

Petro tiene un radio, menos mal que no le pasa como Ruanillo, su amigo, que no posee energía eléctrica y aún vive en una choza de madera con piso de tierra. Con su radio Petro pasa la noche informándose a pesar de la interferencia para escuchar las noticias.

 

Pocas veces tiene el dinero suficiente para pagarle a alguien que vigile la finca mientras duerme, así que entre él y su esposa se turna la guardia. Se alimenta modestamente con las viandas que siembra y los huevos frescos de las gallinas sueltas. Si tuviese vacas no pudiera sacrificarlas, aunque vive en Cuba, ello está prohibido y no por razones religiosas como en la India. Su casa en la finca no piensa mejorarla, si por cualquier razón le quitan el usufructo, también la pierde.

 

En las noches cuando logra conciliar el sueño más de una vez se ha visto como propietario de su tierra, produciendo con las tecnologías, insumos y herramientas debidas. Obteniendo fácilmente créditos y préstamos con bajos intereses, subsidios adecuados. Vendiendo a quién le de la gana y fijando él mismo el precio a sus producciones, de acuerdo al esfuerzo empleado y al trabajo realizado.

 

Petro sueña convertirse en un individuo exitoso gracias al duro trabajo al que dedica su vida, resistiendo el insoportable sol cubano durante casi todo el año.

Petro es un guajiro que aún aspira a sus derechos.

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