Ardiendo en otras llamas

5 Abr

¿Quién provocó el primer silencio? Entre el tumulto que se congrega cada año, el mismo día y a la misma hora, emergen figuraciones que emanan desde la intimidad. Triturando la enajenación y el cansancio, sepultando también la monotonía, exterminando la nostalgia, una multitud arrolla sobre el fango de las calles detrás del viejo con cabellos largos y “jolongo” al hombro.

 

-Uno dos y tres, uno, dos y tres que paso más chévere, que paso más chévere el de mi conga es-. La representación de una fraternidad verdaderamente popular acontece recurriendo a una liturgia autóctona, que marca la esencia de un pueblo empeñado en no dejarse aplastar. A pesar de todos estos años, del miedo y el dolor, las sonrisas inundan la última noche de diciembre. El rito común es inconfundible: retornan desde la distancia los que partieron, se reencuentran otros, un pueblo entero se contamina de su propia luz. A paso de conga cantan los coros, el chiflido estridente conmociona y junto al típico tabaco el ron sustituye al aguardiente para limpiar lo malo…

 

Quizás Petro ni lo recuerde, pero su primer dibujo fue el anciano de barba larga y blanca consumiéndose por el fuego. Petro cargando 365 días al hombro, después de remover tanto peso mientras baila dentro del tumulto, espera justo a las doce de la noche, no precisamente las campanadas, sino incendiar al “muñecón”.

 

Esas llamas arrasan con la calma peculiar de La Salud. Envuelto en ellas el “viejo” reencarna siempre cada treinta y uno de diciembre, en un pueblo cuyos habitantes se niegan a ser extinguidos por otra “candela” aún perenne.

 

¿Quién romperá el último silencio? Pudiera ser cualquiera, incluso Petro, pero antes habría que dejar de masturbarse, y al fin eyacular. Mientras tanto los trazos de los pinceles, expuestos a finales de diciembre de 2013 en la Galería Américo Cruz, evocan una tradición que se ha tornado hito insepultable.

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2 comentarios to “Ardiendo en otras llamas”

  1. Anónimo abril 5, 2014 a 10:03 pm #

    Huir de la candela no es exactamente la mejor desicion ,por que te salvas de consumirte por el fuego ,para ser devorado por la nostalgia de la separacion ,y cual es peor? .

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    • Guido Alberto abril 8, 2014 a 5:28 pm #

      Huir es la peor de las experiencias jovbenes como Yuslier son ejempolo vivo de la dignidad de la patria, Los CAstro no han podido destruir a jovenes como estos. YUslier para presidente de Cuba, yo voto por el.

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