Petro en espera

22 Jun

-(…) A quién le importa lo que yo diga, a quién le importa lo que yo haga, yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré (…) Musitando esa canción Petro rememora las apariciones públicas de Raúl Castro- emperador segundo-. En la voz de una cantante mexicana ha escuchado ese tema musical, no sólo en su casa, también en otros sitios. Sin embargo, Petro conoce de la obstinación de todos los dictadores. Su bisabuelo le hablaba de lo empecinado de Machado, de la notable ignorancia de Batista, y él mismo ha vivenciado los vacíos del tirano heredero y su esclerótico hermano mayor.

 

-¿Alguien aún cree que los tiranos cambian?- suele preguntarse Petro.  Sin embargo la bestia en el poder teme al pueblo y desconfía de los cubanos. Como notable ejemplar de un tirano, obliga al pueblo a concentrarse ante él, para nutrir su ego, para engañarse a si mismo. En sus delirios necesita inventarse que hay un pueblo amándole. Hitler, Mussolini y otros, también lo hicieron. Bestias como esas se excitan con un desfile falso. Sin embargo, aunque saluden a la “masa” están atemorizados desde su podio.

 

Como cualquier otro dictador Raúl Castro también desconfía de su gente, tiene pesadillas imaginando a uno de los miles que desfilan sumisamente ante él iniciando el coro de un slogan distinto; aterrado evita seguir pensando que en cualquier momento un ciudadano se le ocurra gritar libertad. Imagina una y otra vez ante él un grito repentino de una madre clamando por la leche de su hijo, o un trabajador reclamando aumento de salario, derechos laborales, sindicatos para organizarse y defenderse. La pesadilla de todo culpable es que en el momento más inesperado alguien le diga en su cara la verdad. Esa es una de las razones por las cuales los dictadores se mueven secretamente y se tornan obsesivos creando en su mente hipotéticas persecuciones. Raúl Castro, quién heredó el trono de su hermano, es un hombre con mucho miedo, sobre todo a su pueblo. Está plenamente consciente de los probables y posibles escenarios donde se encontraría ante todo un pueblo expresándose con libertad. Petro sueña con tener esa oportunidad. Pacientemente espera el momento donde con toda tranquilidad ante la cara del dictador exprese todo lo que piensa.

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