¿Empoderamiento?

18 Oct

La política de la administración Obama hacia el régimen de la familia Castro busca, según anuncian los funcionarios estadounidenses, “mejorar las condiciones de vida del pueblo cubano y empoderar a los ciudadanos”. Mediante diversas maneras se pretende lograr aquel objetivo, incluido un acercamiento a la dinastía que usurpa el poder en Cuba. Tal aproximación ha significado encuentros públicos y amistosos de Obama y el dictador Raúl Castro en Panamá durante la Cumbre de las Américas, y en New York durante la septuagésima sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Entre otros pasos y anuncios la administración Obama promueve el levantamiento del embargo y la inversión en Cuba de empresas estadounidenses. ¿Cómo pudieran las inversiones estadounidenses ayudar a los cubanos? ¿Las inversiones extranjeras que existen en Cuba han mejorado la vida de los cubanos? ¿Las relaciones comerciales de Cuba con el resto del planeta han mejorado la vida de los cubanos? ¿El acercamiento con Cuba de gobiernos democráticos históricamente amigos del castrismo ha mejorado la vida de los cubanos? ¿Las relaciones de las democracias con China, Vietnam y otros han ayudado a la democratización de esos países?

La legislación en Cuba bloquea a las empresas extranjeras contratar a los trabajadores directamente. La contratación de trabajadores es mediante el Estado, y el vigente texto llamado “Constitución” en su artículo 5 establece: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado” (…)

Por consiguiente la familia que lleva 56 años en el poder en Cuba sin jamás someterse a elecciones libres, además de escoger a quién invierte, o quién no, tendrá la posibilidad de seleccionar mediante un riguroso filtro quién trabajará para las empresas extranjeras. Ello ofrece también la oportunidad de asegurar el sometimiento ideológico de los individuos que aspiren a un puesto de trabajo. El “Estado” es quién fijará los salarios.

Por otro lado todos los trabajadores cubanos están indefensos ante excesos o injusticias, no cuentan con derecho de libre sindicalización, y solo pueden pertenecer a la Central de Trabajadores de Cuba: una extensión del único partido legalizado en el país. En la isla están suprimidos, entre otros, los derechos de huelga y manifestación. ¿Cómo pueden negociar los trabajadores, exigir y ejercer sensatamente sus derechos?

Los cuentapropistas, esos cubanos que serían micro empresarios, sufren un conglomerado enorme de normas, medidas, legislaciones y prácticas que atentan contra la supervivencia de sus pequeños negocios, los cuales atendiendo a la realidad parecieran ser vistos por el poder como un mal al que atacar y siempre limitar a una iniciativa de timbiriche. Vendiendo pan con croqueta y rellenando fosforera ninguna economía crece y raramente un ciudadano sale del estado de precaria subsistencia.

La actual ley de inversión extranjera excluye a los cubanos y viola su derecho a crear empresas y ser exitosos en su propia tierra.

Si un cubano deseara importar o exportar productos, no puede porque el gobierno de su país se lo prohíbe, igual restricción tendrá para recibir donaciones que le ayuden a prosperar en su iniciativa emprendedora. Los cubanos a estas alturas tampoco cuentan con un mercado mayorista. Y la aduana cubana constituye hoy por hoy un férreo bloqueo para los cubanos que viajan.

En la nueva realidad se empuja hacia el levantamiento del embargo, así se permitiría, entre otras cosas, el otorgamiento de créditos, préstamos y financiamiento a las empresas que se presentan como “estatales”, pero a diferencia de lo que generalmente pudiera entenderse por ese concepto, en Cuba constituyen empresas que bajo la fachada del Estado, son gestionadas por las fuerzas militares y en realidad son propiedad privada de una familia. Es de conocimiento público que una familia es quien controla el monopolio empresarial y económico en Cuba. El emporio GAESA es un ejemplo claro.

Teniendo en cuenta sólo las cifras de dominio público la deuda externa cubana se estima en miles de millones de dólares. A pesar de la tubería de recursos y productos llegados durante la era soviética, a pesar del petróleo venezolano, la descomunal deuda y todos los compromisos contraídos durante cincuenta y seis años de ininterrumpidos fracasos es responsabilidad de quienes continúan en el poder y poseen un historial de mala paga. Como en cualquier otra latitud somos los ciudadanos quienes tendremos que responsablemente pagar las deudas acumuladas y compromisos contraídos. No existen garantías para confiar en que cambiará el comportamiento tradicional del régimen vigente. Y terminaremos los cubanos recibiendo más lodo entre el cual transitar para alejarnos precisamente del. Más créditos, más préstamos, más financiamiento, constituirán inevitablemente mayor gravedad de problemas a solucionar en una Cuba democrática, a la que de hecho ya le son “regaladas” muchas complejidades.

¿Cómo se logrará empoderar a los cubanos mediante la presencia de empresas estadounidenses en Cuba? ¿Habrá que escribirles una carta a los reyes magos?

 

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