Agradecido

4 Jul

No es la primera vez que agradezco los mensajes de simpatía y apoyo que recibo mediante correos electrónicos, mensajes de texto, o en el chat de Facebook o incluso mediante sorpresivas llamadas telefónicas. Gracias por tanto cariño. Trato de responder a cada mensaje, y a las preguntas que ellos contengan. Es una verdadera fortuna conocer a personas muy amables, gente buena y llena de bondad.

Tampoco es la primera vez que respondo preguntas. En esta ocasión intentaré responder varias interrogantes de amigos que no he podido conocer personalmente. Aquí les dejo algunas respuestas:

-Aunque no suelo referirme a ello, ni en público ni en privado, por supuesto que mi sinceridad en el blog y otros espacios donde puedo opinar y expresar mis impresiones trae consecuencias, y la gravedad de éstas dependen del prisma con que observes. Pero vivo feliz, muy feliz, por liberarme del silencio corrosivo y la neutralidad cómplice.

-El futuro de Cuba lo imagino muchísimo mejor que el presente, si los cubanos obramos para construirlo. No pienso que obtengamos algo sin crearlo. El deseo de “irse” del país crecerá o mantendrá su amplitud mientras no erradiquemos las causas que provocan emigrar o exiliarse. No quisiera ser un emigrante. Ser un exiliado puede doler. Claro, por supuesto que “cuesta” resistirme ante la tentación de partir a otra orilla; sin embargo, sigo siendo un joven cubano que vive en Cuba y no piensa en irse.

-Sueños y proyectos tengo y obro por realizarlos, pero cada parto tiene su gestación. Quizás mis sueños o proyectos no coincidan con las imaginaciones de algunos o las impresiones de otros, aunque comparto aquel pensamiento que afirma: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”. Y servir al prójimo puede llevarte a escenarios que no sospechas y situarte en espacios que no pensaste. La vida siempre sorprende

-No aprenderé a odiar. Como todo ser humano tengo emociones que emergen en determinadas circunstancias y contextos, y a veces la pasión te atrapa… pero no, no sé acumular odio -tampoco deseo saberlo.

-Gracias. Te agradezco cuando me dices que crees y confías en mí –aunque me asusto muchísimo y me pongo muy nervioso cuando me dices algo así, porque no desearía defraudarte. Te pido algo: mejor cree, confía en Dios y no dejes de rezar por mí. Si crees en Dios mejor acrecienta tu fe en Él y cuando ores intercede por mí; reza para que yo siempre sea un fiel hijo del Señor. Si no crees en el Santísimo, desea entonces que como imperfecto mortal yo pueda servir bien a los demás.

Dios te bendiga.

 

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