El humor verde olivo y revolucionario

En Cuba contamos con dos espacios humorísticos inigualables, así los califico no sólo porque crea que son los mejores, también porque considero difícil encontrar otros capaces de competir. Me refiero al Granma: órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y también al único Noticiero Nacional del único sistema informativo que existe en la televisión cubana. Entiendo que si no has vivido en un régimen totalitario te sea difícil entender todas las “únicas cosas” que existen en regímenes así.

El Granma, simpatiquísimo periódico, insuperable por su veracidad, inmediatez, objetividad, imparcialidad, transparencia, …etc., tuvo la amable delicadeza y sana voluntad de publicar, para disfrute de los cubanos, las palabras que leyera el honestísimo General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la ¿República? de Cuba ( perdonen si olvidé mencionar algún título del monarca cubano) en la clausura del –denominado- VII Período Ordinario de Sesiones de la -humorísticamente llamada- Octava legislatura  de la  Asamblea Nacional del Poder Popular. O lo que supuestamente sería el poder legislativo cubano – los revolucionarios somos muy creativos.

En fin, presencié desde la sala de mi casa el discurso de Su Majestad Castro II, y al otro día leí en el Granma aquellas palabras que Su Excelencia leyó en el Palacio de las Convenciones. Entonces decidí compartir la lucidez y transparencia que encontré. Me auxilio de algunas citas:

En el primer semestre el Producto Interno Bruto creció un uno por ciento, la mitad de lo que nos habíamos propuesto. Este resultado ha estado condicionado por la agudización de restricciones financieras externas, motivadas por el incumplimiento de los ingresos por exportaciones, unido a las limitaciones que afrontan algunos de nuestros principales socios comerciales, debido a la caída de los precios del petróleo”

¡Bravo General! Es irrebatible la sabiduría en estas palabras, pero tengo una duda: ¿Qué dijo? Quizás pueda traducirse de la siguiente manera: Compañeros, la economía sigue jodida -y osadamente le llamamos a eso economía- por culpa de alguien o algo, pero jamás por culpa nuestra.

Continúo buscando más detalles en las transparentes palabras:

A lo anterior se añade una determinada contracción en los suministros de combustible pactados con Venezuela, a pesar de la firme voluntad del presidente Nicolás Maduro y su gobierno por cumplirlos. Lógicamente ello ha ocasionado tensiones adicionales en el funcionamiento de la economía cubana”

Lo sospechaba y el General me lo confirmó. Aquello que, a pesar de sus esfuerzos, no pueda cumplir el presidente venezolano afecta a la economía cubana. Menos mal que el presidente venezolano cumple todo lo que promete. En definitiva, está mala la cosa con el petróleo que Maduro envía a Cuba. Pero si los precios del petróleo están bajos no entiendo algo: ¿Cuba no es un país importador de petróleo, y el precio actual del barril no permite que podamos comprar barato? ¿No se supone que son los vendedores quienes pueden tener problemas cuando baja el precio de los productos? ¿Por qué ya no podemos recibir la misma cantidad de petróleo venezolano? ¿Será que Maduro vende mucho petróleo y quiere vender más; o que Venezuela cada vez tiene más petróleo en sus yacimientos porque la industria socialista venezolana no puede extraerlo? ¿Se habrá reducido la capacidad para extraer petróleo en Venezuela? Esos opositores venezolanos: escuálidos, apátridas, pitiyanquis, agentes de la CIA, en estos años de glorioso chavismo han dañado la capacidad de extracción de la eficientísima industria socialista- chavista. ¿Y qué pasa si Maduro tiene que reducir aún más el petróleo que nos envía, o no puede enviarnos ni un barril? ¿Y por qué Cuba no compra, o no puede comprar, petróleo -ahora tan barato- a otro exportador? Así el camarada Nicolás no se vería tan presionado con nuestras necesidades energéticas. Ay…no, no…ni pensarlo,  ¿y si Nico… ya está en conteo regresivo? -nadie mejor para saberlo que su mentor, auxiliador, y amigo Raúl.  ¿Será que le estamos preparando la residencia a Nicolás en La Habana? Pero habrá que contar con él, -digo yo-  porque quizás prefiere Miami o New York, para conocer desde dentro al imperio. Pero bueno, lo importante no es saber, o entender al General, sino que confiemos en él.

“Los genios siempre serán incomprendidos por nosotros los mediocres”, así me dijo alguna vez un revolucionario sin parangón. Yo quiero comprender al genio:

Al propio tiempo, en este escenario se ha logrado mantener el cumplimiento de los compromisos asumidos en los procesos de reordenamiento de las deudas con acreedores extranjeros”

¿Verdad General? Confíen inversionistas, confíen en el General y lean el siguiente párrafo:

“Debo reconocer que se han presentado algunos atrasos en los pagos corrientes a los proveedores. En este sentido quiero agradecer a nuestras contrapartes por su confianza y comprensión de la situación transitoria en que nos encontramos y ratificar la firme voluntad del Gobierno de recuperar los vencimientos pendientes. No renunciaremos al propósito de continuar restableciendo la credibilidad internacional de la economía cubana”

 

Y tampoco renunciamos a construir el socialismo. Alabado sea el General. Al referirse a “recuperar los vencimientos pendientes” ¿dice que no ha pagado?; ¿significa que recuperaremos los vencimientos para acumular más vencimientos?

En Cuba el programa de recuperación de materias primas es para volver a usar esas materias; – o se supone que así sea- entonces ¿recuperar los vencimientos pendientes será para darles el mismo uso, quiero decir: para reciclar los vencimientos pendientes? Bueno, que se lo expliquen a si mismo los inversionistas. Lo importante no es saber, ni entender al General, sino confiar en él.

El General sumó a las causas de la situación económica los nocivos efectos del bloqueo que el imperio mantiene. Todo revolucionario sabe que si el socialismo no progresa es por culpa del imperialismo. Me imagino que eso lo sepa hasta el mismísimo arzobispo de La Habana Juan de la Caridad Garcia. Por suerte me llenó de certidumbres lo siguiente:

“En estas circunstancias adversas el Consejo de Ministros adoptó un conjunto de medidas dirigidas a enfrentar la situación y garantizar las actividades principales que aseguren la vitalidad de la economía, minimizando las afectaciones a la población”

¡Así, así, así es que se gobierna! Con esa aclaración del Sultán tropical quedé tranquilo. Nada estará mejor hecho y garantizado que las medidas del Consejo de Ministros. Queda desmoronada toda especulación, y por cierto refiriéndose a ellas Castro II dijo:

Como era de esperar, con el propósito de sembrar el desánimo y la incertidumbre en la ciudadanía, comienzan a aparecer especulaciones y augurios de un inminente colapso de nuestra economía con el retorno a la fase aguda del período especial que enfrentamos a inicios de la década del 90 del pasado siglo y que supimos superar gracias a la capacidad de resistencia del pueblo cubano y su confianza ilimitada en Fidel y el Partido. No negamos que puedan presentarse afectaciones, incluso mayores que las actuales, pero estamos preparados y en mejores condiciones que entonces para revertirlas”

Así se habla Su Majestad. ¡Pa` lo que sea…pa` lo que sea! Pero, ¿cuáles son las afectaciones actuales que pudieran superar las que vienen? No me queda claro, ¿lo que usted llama augurio y especulaciones, es mentira o no? ¿Estamos en crisis o no? ¿La crisis será igual, o peor, a la que sufrimos en los noventa? ¿Qué significa: “estamos preparados y en mejores condiciones para revertirlas”? Creo que puedo encontrar muchas repuestas en lo siguiente:

 

“Frente a las dificultades y amenazas no hay espacio para las improvisaciones y mucho menos para el derrotismo (¿Y por qué pudiéramos sentirnos derrotados los revolucionarios? Entonces no hay augurios ni especulaciones, hay crisis – dicho en términos revolucionarios: “dificultades y amenazas” ¿o no?, ¿y qué las genera?) Continúa en el mismo párrafo: “De una situación coyuntural como la que enfrentamos se sale victorioso actuando con mucha energía, ecuanimidad, racionalidad y sensibilidad política, continuar estrechando la coordinación entre el Partido y el Gobierno y sobre todo con mucho optimismo y seguridad en el presente y el futuro de la Revolución”

Me fijo y estas palabras no corresponden a un discurso en 1959, ni de los años sesenta, setenta, ochenta, ni los noventa en plena crisis. No, esas son palabras pronunciadas el 8 de julio de 2016. Y sería útil subrayarlo por si alguien se confunde y le parecen similares a otras dichas en momentos distintos. No obstante, subrayo: el General manifestó claramente cómo podemos salir victoriosos de esta situación que, según él, es coyuntural.

Pero ahondando, encontré más propuestas para salir de cualquier atolladero:

“Es preciso reducir gastos de todo tipo que no sean imprescindibles                    (¿Cuáles?, ¿acaso, los viajes en yate por el Mediterráneo?), fomentar una cultura del ahorro y de aprovechamiento eficiente de los recursos disponibles   (¿Qué pasa con los cubanos que siendo socialistas derrochamos tanto, como si sufriéramos el consumismo? ¿Qué tenemos los cubanos para derrochar tanto? Debemos descubrirlo y con urgencia.), concentrar las inversiones en las actividades que generan ingresos por exportaciones, sustituyen importaciones y respaldan el fortalecimiento de las infraestructuras, asegurando la sostenibilidad de la generación eléctrica y un mejor uso de los portadores energéticos. Se trata, en síntesis, de no detener en lo más mínimo, los programas que garantizan el desarrollo de la nación.” En este conjunto de “ideas” hay un estribillo que ya escuché muchas veces. ¿O estaré confundido?

“Al propio tiempo, se preservan los servicios sociales que la Revolución ha conquistado para nuestro pueblo y se adoptan medidas con el propósito de elevar paulatinamente su calidad”

Si, ya entendí, -sobre todo esta última cita. En la medida que contemos con menos medicamentos y los médicos con menos instrumental, mejor comprenderemos la elevación paulatina de la calidad en los servicios sociales. Pero lo importante no es saber, ni entender lo que diga el General, sino confiar en él.

¡Hasta la victoria siempre! ¡Ahora si vamos a construir el socialismo!

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