¿Qué haremos?

10 Jul

¿En Cuba la crisis aguda ya retornó? Bueno, realmente la crisis en Cuba no se ha ido desde hace 57 años -esa crisis ha sido fiel al “socialismo”- aunque algunas veces han podido maquillarla. No aprecio un nuevo “período especial”, sino el deterioro del disfraz mediante el cual el régimen quería aparentar que estábamos mejor.Pero cuando se destruye el antifazse devela nuevamente el verdadero rostro. Aquí estamos otra vez los cubanos ante la verdadera cara del sistema que hemos tenido, del régimen que hemos tenido, del gobierno que hemos tenido, durante 57 años.Aquí estamos otra vez ante el legado de Fidel Castro y su hermano. Estamos en la cumbre del éxito del “pragmático presidente cubano”: Raúl Castro.La revolución, el socialismo, el castrismo, nos retorna nuevamente a un buen puerto: el recrudecimiento de la crisis. Cualquiera pensaría que si estamos en crisis es porque alguna vez estuvimos bien. Yo no conozco cuando fue que-durante casi sesenta años-en Cuba estuvimos “bien”.

Otra vez estamos ante una crisis donde ningún ámbito se libra: ni los medicamentos, ni el transporte, ni el suministro de energía eléctrica…ni nada. Por supuesto,ni la crisis que se avecina-ni la permanente- afecta al apellido Castro o a otros que piden más sacrificios  -¿es posible más sacrificios?- o confiar en aquello que es causa de la crisis. Yo, no le creo nada a Fidel Castro, Raúl Castro ni a ninguno de sus descendientes, o a sus correas de transmisión, ni al Partido Comunista de Cuba, ni a eso que llaman revolución, tampoco a eso que denominan socialismo. ¿Y el socialismo o la revolución hablan? No le creo nada al órgano oficial del Comité Central del P.C.C: el periódico Granma –excepto su carácter humorístico- por consiguiente no creo ni confío en nada de lo que diga o haga el dueño de Granma.

Hoy pudiera narrar la crisis, o describir lo que pasa en la cotidianeidad; pudiera narrar la debacle y hasta citar palabras del último discurso de Castro II. Pero al menos en esta ocasión no es eso lo que intento hacer. Quiero preguntarme:

¿Por qué la crisis?

Pienso que los bajos precios del petróleo en el mercado internacional, no son motivo para que Cuba siendo un país importador tenga crisis con el combustible. Creo que el régimen de Nicolás Maduro-el exterminador deVenezuela-  no puede seguir pasando con el grosor de siempre la manutención a sus colegas en La Habana. El sistema que hemos sufrido los cubanos es un nefasto parásito que chupa y diseca sin saciarse nunca. Ser una sanguijuela implica obligatoriamente tener a quién o dónde chupar. Además, creo que Castro II intentará – digo intentará-timonear en la tormenta. Y quien venga detrás que se encargue del diluvio. No creo que los dictadores de Cuba pretendieran alguna vez beneficiar al pueblo.

¿Qué haremos los cubanos?

Pudiéramos lamentarnos o hasta sentir lástima de nosotros mismos. Pudiéramos comportarnos como espectadores de nuestra desgracia. Muchos ya están preparando sus maletas, dispuestos a poner en gravísimo peligro la vida; y olvidan la postura de aquellos gobiernos latinoamericanos que actúan en coherencia con las peticiones que la dictadura castrista les hace para bloquear el paso a los cubanos (Coincidentemente esos gobiernos latinos que se oponen a la construcción de un muro entre la frontera de México y E.E. U.U, esos mismos que dicen admirar al pueblo cubano, “persuadidos” por el castrismo levantan muros a los cubanos que desean llegar a la frontera de los E.E.U.U. Oponerse a un muro y simultáneamente levantar múltiples muros parece una contradicción.)

También los cubanos pudiéramos obrar para no sufrir lo que sufrimos, para no tener que lamentarnos ni sentir lástima de nosotros mismos, para no continuar en el mismo lodo aguantando la fetidez del estiércol del diablo: el castrismo. Pudiéramos no compórtanos como espectadores de nuestras desgracias.

Tengo alguna idea sobre qué necesitamos hacer. Sin embargo, desconozco cuál será la decisión mayoritaria del conjunto de la sociedad cubana -aunque tengo total certeza de algo: obtendremos lo que hagamos, y seguiremos sufriendo aquello que no cambiemos; padeceremos todo mal que no sanemos. Por muy dolorosa que sea la realidad, lamentarse sin obrar para cambiar el mal puede llevar a que en algún momento resulte demasiado común el lamento, o  de pronto alguien pregunte: ¿Además de lamentarse qué hace el doliente para no seguir sufriendo?

Preferiría narrar la sustitución de la desgracia, o mejor: obrar por el cambio necesario, que no es fácil, pero es posible. Cuba tiene solución. Hay solución y todos lo sabemos. ¿Para nosotros los cubanos no será hora -si  no es desde hace muchísimo tiempo- de obrar en paz y amorosamente para remediar  -no digo aliviar, ni enmascarar- nuestros males?

Ser espectador de nuestra debacle no parece una opción que nos permita mejorar.

¿Qué haremos los cubanos?

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