La fiesta del día después requiere madurez en los días previos

¿Qué motivaba celebraciones, ayer, en Cuba? Ah sí…. lo recuerdo perfectamente: ayer, sábado 13 de agosto, se cumplió otro aniversario de la boda de Ignacio y Wendy. Recuerdo las noticias sobre el casamiento. Aquel día muchos amigos se mantuvieron pegaditos a la Radio, para así no perderse ningún detalle del acontecimiento mediante las ondas de Radio Martí. Y recordando yo ese notición, que removió a La Habana, pensaba también en otra fiesta, que tarde o temprano llegará, y parece estar cada vez más cerca, por biología, sociología, valentía, amor…Me refiero a los festejos, en toda Cuba, el día que se realice el cambio necesario: el cambio en paz hacia la democracia.

El día en que por fin la Patria logre parir su libertad, habrá fiesta de noche y de día, en cualquier hogar y no solo dentro de la isla. ¿Y por qué todavía imaginamos ese parto? Primero, porque después de tantísimo tiempo no han podido matarle al pueblo cubano el amor a la libertad, así que quienes lo intentaron perdieron; como igualmente no pudieron aniquilar en el pueblo cubano la fe en Dios y su veneración a la Virgen de la Caridad, así que quienes lo intentaron perdieron; como no pudieron lograr que los  cubanos, después de tres generaciones subyugadas, se rindan y dejen de soñar con restituir la amistad social, con hacer la libertad, hacer la patria, así que quienes lo intentaron perdieron; como tampoco lograron evitar que los cubanos amemos a la familia, al prójimo,…así que quienes lo intentaron perdieron, porque después de 57 años el odio está en el basurero de la historia, pudriéndose, y a pesar del veneno que ha destilado, fracasó, perdió. Perdió el odio y su personificación, si, ¿por qué?, porque después de casi sesenta años los cubanos estamos vivos; deseamos el brindis para celebrar el día del cambio en paz; porque en medio siglo, la dictadura que hundió a Cuba no ha podido acabar con la oposición, y ya no podrá acabarla, no pudieron y ya no podrán; quienes están en jaque no son los demócratas cubanos; quién se aproxima a las páginas olvidadas del pasado, con mucha prisa y sin pausa, es el régimen que destruyó a Cuba.

También es cierto que todavía la democracia en Cuba es un sueño, aunque cada vez más próximo a cumplirse, porque evidentemente no se ha logrado la libertad. Motivos para explicar la cuestión sobran; pero razones para lograr el cambio necesario hay y son muchísimas. Sería interesante obrar por el día del cambio en paz, y no como si ya estuviéramos en el día después del cambio. Quizás tan noble propósito implique sumar, juntarse, acordar, coordinar; y dejar para el día después lo que corresponde, mientras implementamos, responsablemente, aquello que los días antes claman. Si lo sagrado es Cuba, si lo sublime es Cuba, ello debe notarse también en la madurez requerida para obrar. Para celebrar el día después hay que obrar como exigen todos los días previos.Y entonces, abriremos la botella para festejar.

 

 

 

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