Necesitamos a Coco vivo

20 Ago

Fariñas

Comenzaba mi adolescencia cuando por primera vez escuché la voz de un hombre al que llamaban “Coco” y cuyo nombre es Guillermo Fariñas. Las palabras de aquel cubano, psicólogo, excombatiente de la guerra de Angola, conmovían mi adolescente visión de la realidad. Quizás la franqueza con la que habla, probablemente su pasión por Cuba, y esa insistencia en buscar la libertad pacíficamente, pudieron causar en mí, siendo apenas un muchachito, aquello que solamente causa una persona honesta.

Quien hoy se encuentra en huelga de hambre es aquel Fariñas: el hombre bueno que inspira, un cubano de pura cepa, que pone su vida en peligro por amor al prójimo, a Cuba y su libertad, y en defensa de la paz. Entonces, cómo no rezar, cómo pudiera no estar inquieto, de qué manera lograría  ignorar que el Gandhi cubano sufre los efectos de otra huelga de hambre, para con ella exigir el fin de la violencia que practica el gobierno contra pacíficos ciudadanos. Fariñas exige algo justo, necesario, y está dispuesto a pagar con su propia vida.

“Coco”, mestizo como Maceo, en la ciudad de Santa Clara, escribe con los dolores de su cuerpo, bajo los durísimos efectos de otra huelga de hambre, páginas memorables en la historia de la Patria. Un hombre así no puede morir; los cubanos necesitamos que “Coco” continúe iluminando el camino a la libertad. Si Fariñas muriera por exigir paz, respeto, no más violencia, la tierra cubana perderá mucho; quien no comprenda el tesoro que Guillermo Fariñas constituye para Cuba, probablemente tampoco entienda qué es amor a la patria, ese amor personificado en un ser humano pleno: nuestro “Coco”.

No quiero que Fariñas muera. Jamás incitaría a un ser humano a morir por inanición; jamás quisiera que Fariñas, o un cubano o cualquier ser humano, esté en peligro de muerte debido a una huelga de hambre. También imagino porqué un ser humano llega al límite. Y me duele que esperen a situaciones como las que atraviesa Coco, para observar, hacer, atender, quienes si ayudaran antes, si ayudaran, pudieran contribuir a evitar que ocurran situaciones así, y pudieran verdaderamente vivir para servir.

Si Raúl Castro pareciera un ser humano, Fariñas no estuviera en peligro de muerte.Creo que Dios llora, la Virgen de la Caridad llora, y es que hay un mulato en Santa Clara buscando la paz, pero Raúl Castro no responde: el sitio donde estaría su corazón fue ocupado por una piedra. Cuba necesita, más que pasarelas, más que show, más que cruceros, más que ingenua o cínica o bien intencionada aproximación a los dictadores, más que llamarle “presidente” y hasta “pragmático” al dictador de turno, que se cumpla con las justas exigencias de Guillermo Fariñas Hernández. Que así sea.

Dios bendiga y proteja y salve a Coco

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