Fui a rezar, y se presentó el ciclón permanente

7 Oct

En la mañana del pasado domingo, 2 de octubre, fui a rezar a la Iglesia Católica de Bejucal. Viaje hasta allí, desde La Salud, porque en la misa dominical también se rezaría por las almas de aquel grupo de cubanos, muchos de ellos bejucaleños, que recientemente se ahogaron intentando llegar a los Estados Unidos. Llegué minutos antes de comenzar la misa. Soy católico practicante, y aquel domingo en la mañana decidí ir a una misa para realizar una obra de misericordia: rezar por los difuntos; no fui a beber, no fui a robar, fui a rezar. Al finalizar la Celebración de la Eucaristía, cuando me disponía a regresar para mi casa, al poner un pie fuera de la puerta del Templo me detuvieron tres agentes de la seguridad del estado. También fueron detenidas otras tres personas: Eduardo Quintana Suárez, Carlos Manuel Pupo Rodríguez, y un tercero de quien poseo solo el nombre, Héctor. Fuimos detenidos desde las 10 de la mañana. Héctor fue al primero que soltaron. Eduardo Quintana y yo salimos de la unidad de la policía, en Bejucal, alrededor de las seis de la tarde. Tanto a Eduardo como a mí nos dijeron que nos fuéramos, que soltarían a Carlos Manuel Pupo posteriormente; pero no fue así, a Carlos Manuel Pupo lo dejaron detenido.
Cuando nos detuvieron en las afueras del Templo, fuimos trasladados a pie hasta la estación de la policía. Los agentes de la seguridad del estado cuando me pidieron el carnet de identidad, me sugirieron que fuera yo caminando hasta la estación. Después de preguntarles por qué me detenían y si era un delito ser católico y asistir a una misa, les expliqué que debían conducirme ellos. Uno de los agentes me preguntaba por la cámara. ¿Qué cámara?, pregunté yo.
Nos sentaron en la sala de la P.N.R, nos ocuparon los celulares; nadie nos ofreció almuerzo o merienda, ni tampoco un teléfono para llamar a nuestra familia. En la estación no tenían agua; los oficiales para descargar el baño cargaban un cubo desde algún sitio cercano.
Por separado cada uno de los detenidos fuimos interrogados en una oficina del segundo piso. El oficial que nos interrogó se identifica como Julio. Parece que buscaban grabaciones; parece que hubo algún medio de prensa antes de la misa. ¿Y yo qué tengo que ver con eso? Ni siquiera vi a ningún medio de prensa. Pero, además, si estuvo algún medio de prensa ¿qué tiene eso de “malo”?, ¿y por qué fui detenido?
Mientras estábamos sentados en la sala de la policía, ocurrió un incidente lamentable. Cuando Héctor reclamaba por un papel sin cuño, que le habían entregado para recoger el celular, un policía le golpeó y lo agarró por el cuello. Carlos Manuel Pupo acudió para que el policía soltara a Héctor. Después que el policía soltó el cuello, todos observamos, incluyendo a los oficiales de la policía presentes, que Carlos Manuel Pupo fue golpeado en el pecho por el agente que nos había interrogado.
Más tarde, una mujer joven vestida con uniforme verde olivo a cada uno por separado nos preguntaba y escribía las declaraciones. No firmé tal declaración. Si acepté el papel, sin cuño, que serviría para “recoger” el celular en San José de las Lajas. Para ir a recoger el celular nos citará, previamente, la seguridad del estado.
Hay buenas noticias a pesar de aquella detención: pude rezar y sigo rezando; no guardo odio ni rencores; sigo creyendo en Dios; explicitar mi amor al prójimo no es solamente un eslogan agradable, es una convicción irrevocable; continúo soñando con un cambio en paz para restituir la amistad social en Cuba, para que en Cuba pensar diferente al poder no signifique que al salir de una misa termines en una estación de la policía. Llegará el día, en paz y con amor, donde no existan cubanos sufriendo porque piensan diferente al poder. Llegará el día en que todos los cubanos, sin importar cómo pensemos, podamos convivir en paz. En Cuba se restituirá la amistad social; y ello se logrará obrando amorosamente y en paz, y sin llamarle “prudencia” al silencio ante la injusticia.
También tengo una pregunta: ¿Dónde está, salvo dignas excepciones, la jerarquía de mi iglesia, de la iglesia católica cubana? No me olvido de rezar por ella. Llegará el día donde también en Cuba, salvo dignas excepciones, se sea obispo y sacerdote después de misa. Cuba: la patria de todos los cubanos, disfrutará el día en que, por ejemplo, exista un obispo deseando que “el socialismo progrese”, y que a la vez ame tanto al prójimo que no logre callarse cuando las cosas están tan mal que no pueden ni decirse. Un día la jerarquía de la iglesia en Cuba -salvo las dignas excepciones- no confundirá la “prudencia” con silencio estéril y cómplice; y tendrá miedo pero sólo de abandonar a cualquier oveja de su rebaño; temerá oler a palacio, aferrarse a los aires de príncipe, y “pastorear” preferentemente en los aeropuertos.
Un día nadie me preguntará en situaciones de injusticia: ¿Y qué hace la jerarquía cubana? Y eso probablemente ocurrirá cuando se noten los resultados de todo cuanto asegura hacer la jerarquía católica cubana, mediante la “prudencia” del silencio, ante las injusticias en Cuba.
Muchas bendiciones.

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