Qué se haga la luz

20 Nov

Las paladares, considerado el negocio más próspero en el ámbito de los trabajadores por cuenta propia, en diferentes sitios del país están sufriendo controles gubernamentales que exigen a sus dueños trabajar como si en Cuba existiese un mercado mayorista. Y por otra parte el Bastión 2016, es decir, la realización de ejercicios militares utilizando  recursos que serían muy útiles en las zonas orientales que sufrieron la arremetida del huracán. Hasta los locutores del noticiero nacional aparecen vestidos de milicianos.  Así llega otro fin de semana a la patria de Martí, con incertidumbre y en un precipicio muy oscuro. Desde el poder no hay signos esperanzadores para los ciudadanos que día a día libran una epopeya intentando servir en la mesa familiar algo de comida.

Los cubanos estamos envueltos por una realidad en la que existen elementos llamativos: estancamiento, desesperanza, indiferencia, apatía; más de lo mismo. Parece que lo novedoso en mi país es la intensidad de la represión hacia quienes seamos sinceros en nuestras expresiones y coherentes con nuestro pensamiento. Pero, verdaderamente eso no es novedad. Hace ya casi sesenta años -se dice fácil pero se vive muy diferente- que la pluralidad en mi patria está prohibida.

Ante el desbarajuste nacional, largarse del infierno sigue siendo la solución por la que mayoritariamente optan los ciudadanos.¿A un cubano, especialmente a un joven,que le motivaría a quedarse en Cuba?

Un país paralizado, literalmente paralizado, sufre el presente y no encontrará futuro. Una sociedad resignada es una sociedad atada al fracaso y sin ánimo para recomponerse. Ojalá nada de ello tenga relación con Cuba.¡Ojalá! No obstante, mi país necesita un rayito de luz que nazca desde adentro. Afortunadamente hay cubanos que insisten en soñar una Cuba mejor, aunque hasta en Roma notemos el silencio ante nuestras tristezas – y me duele, me duele profundamente, notar las rarezas hacia Cuba de Roma, o La Habana. Sin embargo, el hambre no es silenciosa, las consecuencias de la opresión tampoco, ni la miseria -no me refiero solamente a la miseria material- ni el dolor, incluyendo el de aquel que ignora, o prefiere no ver, el pantano en que se encuentra su realidad. La aparente quietud de una nación que sufre no significa simpatía por el dolor, ni apoyo a sus causas.

Este culebrón, cada día más desgarrador, no es lo que merece el pueblo cubano.

Dios nos bendiga y que la Virgen ruegue por Cuba.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: