Petro en días egipcios

4 Dic

Me acosté temprano la noche anterior. En La Salud, la fiesta del maní inició el mismo viernes, pero esa noche no quise ir al parque. A las 6:20 a.m. del sábado 26 de noviembre no fui yo quien respondió al teléfono. Quizás por el silencio de aquella mañana y sin saber que la fiesta del pueblo había terminado el mismo día que empezó, escuché perfectamente el final de la llamada telefónica. Me levanté de un tirón, corrí hasta la sala y encendí el televisor. ¿Otro rumor? Allí estaba la noticia. Raúl Castro leyó el comunicado oficial para informar sobre la muerte de su hermano. Pero no fue eso lo primero que vi, sino el rostro de la locutora en la televisión nacional. Se decretaron nueve días de duelo. Estuve de pie largo rato, caminando de un lado a otro. Las colillas colmaron el cenicero, y bebí café muchas veces. Miles de interrogantes surgían. Pensaba en muchas cosas  y en tanta gente.

“No te demores”, dijo mi madre mirándome a los ojos y yo observaba su rostro. Ella prefería que no saliera de la casa. Pero como de costumbre fui a comprar el pan. En el parque no quedaban rastros de los quioscos de venta, ni las distracciones para los niños que montaron los cuentapropistas. La orden de detener la música y recoger fue inmediata. La Salud, pasó de la algarabía que causa cualquier fiesta popular, la intensidad del sonido y el baile, a otro ambiente. La presencia de la seguridad del estado fue más visible desde que llegó la orden de suspender la fiesta. Mientras caminaba por la calle no escuché ningún comentario entre la gente sobre el fallecimiento de Fidel Castro.Tampoco los seguidores del difunto estaban desgarrándose las vestiduras. No había lugar para la espontaneidad. Parecía que los dolientes esta vez también debían esperar la orden, orientación y organización que mandasen desde arriba. En la televisión se veía a las personas llorando.Y los Estados Unidos fue el coprotagonista de los audiovisuales transmitidos para homenajear al fallecido. Ni la esposa ni los hijos ofrecieron declaraciones. La crisis de octubre, los discursos, el combate, las escuelas al campo, el enfrentamiento con los Estados Unidos… así se exaltaba a quien pasó, ininterrumpidamente, cinco décadas en el poder y desde hace diez años su hermano sustituyó. En la televisión no veíamos expuestas las cenizas en el Memorial José Martí, de La Habana. Desde la fila las personas saludaban una foto de Fidel Castro joven y con fusil. La guardia de honor era a cada lado de esa imagen.

En La Salud, la galería de arte Américo Cruz,  Centro Obrero, fue pintada con rapidez, y tanto allí como en las escuelas se habilitó el espacio para escribir las condolencias y plasmar la firma de compromiso con el concepto de revolución acuñado por Fidel Castro. Dicen que un carro fúnebre recogió las coronas de flores y la foto a la que rendían tributo en la galería de arte.

Las restricciones a la venta de bebidas alcohólicas; la prohibición de escuchar música; la misma programación por todos los canales y con el mismo tema; periodistas vestidos de negro durante nueve días, aunque en mi país no suele usarse el color de la viudez ni por la muerte de un familiar. Cuentan que durante uno de estos días por algún botón erróneamente presionado se vio, poco antes de comenzar el noticiero de la 1 de la tarde, el diálogo de dos locutores que comentaban su desacuerdo con no ofrecerel saludo habitual a los televidentes. En la mesa redonda un conocido intelectual argentino considera hipócrita el pésame de Mariano Rajoy. Randy Alonso, el conductor de aquel programa, calificando de sin cerebro a los cubanos en Miami. Rafael Correa ofendiendo durante su discurso, en la Plaza Cívica José Martí, a los cubanos que residen en Estados Unidos, es decir,a familiares, amigos, antiguos compañeros de estudio, o antiguos vecinos de la multitud a la que se dirigía. El gobernante chino y Vladimir Putin fueron dos de los ausentes esa noche en la Plaza. Maradona con su peculiar articulación diciendo que Fidel era su segundo papá. Los niños aparecían recitando alguna poesía y afirmando su compromiso revolucionario. Un hombre aseguraba que debió morirse él y no el Comandante. No faltaron los vehículos para la transportación de quienes por su centro de trabajo fueron trasladados para estar a ambos lados de la carretera cuando pasara la caravana con las cenizas. La gente acudiendo al “paquete” para ver programas televisivos: novelas mexicanas, películas, teleseries estadounidenses, la Voz de España, dibujos animados para los niños… mientras los medios transmitieran la programación especial. Esos también son algunos rasgos de los nueve días del duelo.

En Miami, y no sólo en esa ciudad, los cubanos se han expresado. El exilio celebra. Fuera de Cuba es posible observar lo que sucede dentro de la isla. Aquí, la televisión, la radio, la prensa, transmite o pública, según las ordenanzas del partido comunista. Un coro inmensamente silencioso es un signo expresivo. Tres generaciones de cubanos han experimentado las incidencias de Fidel Castro. Detrás de las puertas y dentro de la intimidad de los hogares, se expresa, y habrá acaecido, durante estos días, aquello que sus moradores han querido. Es propiedad personal e intransferible de cada familia los susurros, y la informaciónde si en la casa hubo botellas que se descorcharon, aquellas que permanecían guardadas o que repentinamente se compraron-en Cuba el mercado negro existe y sus servicios y ofertas son más asequibles que los del sector estatal.

Todos los seres humanos del polvo venimos y al polvo volvemos. Para los cristianos, al morir se acude a la presencia de Dios y existe un juicio final donde son juzgados, por el Altísimo, los hechos que realizamos durante nuestra vida. Dios es misericordioso pero también es justo.

 

Las cenizas de Fidel Castroestán en Santa Ifigenia. Los restos de José Martí reposan en el mismo cementerio.“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado a pensar y hablar sin hipocresía…”, así escribió el Apóstol de la independencia cubana en la Edad de Oro, libro cuya lectura es recomendada a los niños. Martí soñó una república con todos y para el bien de todos.“La Historia me absolverá”, así llamó Fidel Castro a su conocido alegato, ¿con anterioridad alguien usó una frase igual o similar al nombre de dicho alegato? Desde hace 57 años en Cuba se instauró un régimen con el partido único y para el partido único y pensar distinto al máximo líder convierte al individuo en anticubano, gusano…

Observando las loas; constatando que el culto a la personalidad no es una práctica exclusiva de Corea del Norte y notando todo lo que ha ocurrido, cualquiera imaginaría, desde ya, bustos, estatuas…No obstante, en Santiago de Cuba, ayer sábado 3 de diciembre, Raúl Castro declaró que por voluntad  de su hermano no se permitirá nombrar sitios públicos con el nombre de éste, ni habrá estatuas… etcétera.

Los padres de estudiantes recopilan las ediciones del periódico Granma, porque serán muy útiles a sus hijos para las pruebas finales del curso escolar y los exámenes de ingreso a la universidad. El partido seguramente se ocupará del tratamiento a la figura de su líder en las escuelas y fuera de ella. Comenzarán los rezos fidelistas. La liturgia revolucionariairá despidiéndose de Marx y Lenin, para adoptar totalmente la gramática del fidelismo.Se publicarán libros, manuales… A partir de ahora todo lo que salga mal será “porque Fidel no está”, esa pudiera ser la coletilla de sus seguidores.

Terminan algunas dicotomías, y los relatos del “policía bueno o policía malo”. Los raulistas,ya no tienen el argumento de que las reformas no avanzan porque en la mansión de Punto Cero un anciano no quita el pie del freno.Raúl Castro no conoce una vida sin que su hermano ordene, juzgue, impulse, dictamine y evalúe las decisiones. Pero Raúl Castro, no muy lejos de los noventa años, ahora ha quedado en una condición similar a los huérfanos y cobijarse a la sombra del hermano le servirá para llenar todo vacío, incluyendo el ideológico, la ausencia física del símbolo. Por otro lado, los camaradas de la Sierra, el Moncada, prácticamente pudieron compartir la misma cuna y el almanaque no tiene pausas.¿Cuán necesario será para Raúl Castro el fidelismo?

En Cuba hoy, quizás como nunca antes, las preguntas abundan. Un signo de interrogación se nutre de la incertidumbre extendida, y el mismo apellido rige los destinos del país, controla el poder, desde el año 1959.

Que la Virgen de la Caridad ruegue por nosotros. Y que Dios escuche.

Petro
Anuncios

Una respuesta to “Petro en días egipcios”

  1. Mesías Cubano diciembre 8, 2016 a 9:40 am #

    Pues al fin llego la hora que lloren los que siempre han reído, gracias señor por cumplir con tu cometido al fin llegó, el juicio final para este dictador.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: