De la neurosis en tiempos de la “poscordura”

25 Oct

¡No hay otro yo en el mundo! —repite Unamuno— ¡No hay otro yo! Los habrá mayores y menores, mejores y peores, pero no hay otro yo”.

En mi adolescencia en algunas circunstancias no era raro que alguien llamara “animal” a otro, según el contexto y por distintos motivos. A veces para alabar, otras para denostar y también por inercia… o por fea costumbre. Las animaladas eran episodios con virtudes, o consistían en explicitar los peores actos. Pero casi siempre se trataba de sucesos o acciones que se distinguían —en pocas ocasiones por su probidad. Es curioso que cosas así ocurran luego de la inmadurez, o cuando se supone que ella ha ido sanando tanto como sus ingenuidades y crueldad.

Aristóteles ofreció su propia definición de persona: “animal racional”, o “animal que posee razón”. Tal deducción parece razonable, pero permite suponer que es insuficiente. Sin embargo, Aristóteles con dicha definición presagia una obviedad, aunque no la precisa: hay personas más animales que otras y menos racionales que el animal referido por aquel macedonio polímata.

Friedrich Nietzsche es uno de los individuos más influyentes del siglo XX. Se presentó en “Ecce homo” como nihilista y el aniquilador por excelencia. Su pensamiento luce anárquico y violento. Nunca tuvo la intención de convertirse en autor de un sistema filosófico. No pretendía demostrar nada, ni refutar nada con razones. Nietzsche se contentó con aseverar sus ideas con pasión, incluyendo el insulto a sus adversarios. Disfrutaba con sus aforismos, su estilo irreverente, y todavía cautiva con sus metáforas. Y no le interesaron los problemas cosmológicos, ni los de la verdad, ni en cuanto a los principios, ni en cuanto a la lógica, ni en la Metafísica.

“Yo os anuncio al Superhombre. El hombre es algo que debe ser superado”.

El entusiasmo de Nietzsche es evidente en su escritura. Y escribió mucho. Tuvo tiempo disponible. Por una afección sifilítica que le afectaba desde joven abandonó la cátedra para preservar su salud. Las crisis nerviosas que lo embestían con frecuencia, provocaron que en 1888 cometiera algunas extravagancias, al punto de ser internado en el manicomio de Jena a principios de 1889. Mas, es difícil describir al Superhombre, que el prusiano se imaginaba y del que se enamoró, puesto que todavía no existe. Algunos consideran que tal modelo pudiera ser algo así como un monumento que condense a César Borgia, Napoleón, Lutero, Goethe, Miguel Ángel…Las cualidades de ese Superhombre quizás puedan intuirse —en parte— con este criterio:

“Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer. ¿Qué es más dañoso que cualquier vicio? La compasión activa para todos los malogrados y débiles: El Cristianismo”.

                                                                                 (Der Antichrist, 2 NW, 3, 168)

Pero el cariño de Nietzsche desprecia más. Para el prusiano la democracia era aborrecible, pues según su pensamiento “el movimiento democrático constituye la herencia del movimiento cristiano”. Y considera a la igualdad una superstición (para que no queden dudas de su ateísmo, quizás). Por eso se refiere a “la superstición de la igualdad democrática” configurada por, “los instintos de los esclavos, los instintos de cobardía la marrullería y la canalla propios de los estratos largo tiempo retenidos abajo”.

Es cierto que hay cuestiones en las que el prusiano tuvo una especie de rol corregidor al manifestar el racionalismo excesivo en Kant y Hegel; algunas vulgaridades y masificación de las sociedades en la industrialización; la cobardía; la comodidad que enerva; los miedos; la penuria en la creatividad…y también en cierta religiosidad (aparente) que despreciaba valores auténticos, encubría talantes inhumanos…No obstante, y por motivos obvios, en la escritura de Nietzsche el despreciable nazismo encontró un referente.

Nietzsche ha muerto —es obvio, y se puede aseverar dicha realidad prescindiendo de los signos de exclamación. 

Otro cachumbambé que todavía aletea en cualquier entorno. Fue una idea —ni sistema ni ciencia—, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que basaba absolutamente toda explicación en el materialismo rapaz. Una idea que atribuye todo a la materia, aunque no puede explicar desde la materia, y con ella, a la poesía, por ejemplo.

No parece razonable —contradice al materialismo y a la dialéctica misma— explicar cualquier realidad creyendo, y no demostrando, que la razón es ilimitada, sin que para ello al mismo tiempo se expongan argumentos verosímiles. Reducir al ser humano a meras relaciones de producción, o a los componentes de las fuerzas de productividad, no es una proposición verificable, ni su basamento está en la experiencia —si es que la misma experimentación no refuta tal idea.

Y creerse dicha reducción implica adoptar una creencia invidente. Negar la realidad inmaterial y explicar todas las realidades humanas (y al ser humano mismo) en función de factores económicos parece una arrogancia irrazonable. Y también una tropelía que disminuye el valor y la importancia del individuo. La persona y la  Historia son más complejas, por suerte.

Desde otro entusiasmo del “animal” que razona llegó la reducción del individuo a los instintos de la libido. Las aficiones artísticas, deportivas, científicas…y otras actitudes de la persona no son explicables, razonablemente, desde sublimaciones de la libido reprimida. Con honestidad —al menos seriedad ínfima— no es posible explicar en disímiles actitudes o aficiones humanas raíces eróticas, ni tanatorias. Sería interesante imaginar a discípulos y exégetas radicales de Freud, proponiendo la represión sexual como la causa, o razón, de toda neurosis en el siglo XXI. Para constatar esa idea en el 2018, sería necesario obviar, simultáneamente, la alegría sexual y las abundantes y agudas neurosis contemporáneas.

Luego de pasar por tantos columpios, parece preponderante el cansancio con los hechos y quizás por aburrimiento se tiende a convertir las opiniones no en apreciaciones de las verdades, sino en la verdad misma. Y se llega a más: nada es verdad, y todo vale.  Nada importa. Y lo importante parece diferente a lo mejor y más valioso; no es significativo si no es útil. Y la “utilidad” depende de los artilugios con que se aprecien los hechos. El sentido común se desvanece.

¡Este drama de locos! Estad seguros de que no será olvidado

su argumento, con su ilusión perseguida siempre por una

multitud que no la alcanza, a través de un círculo que siempre

retorna al mismo punto de partida;

                                ¡con toda su Locura, Culpa, y Horror!

Edgar Allan Poe: Ligeia

El escepticismo coloniza la posmodernidad: una actitud (ni filosofía ni interpretación de la realidad) que refleja cierto estado de ánimo predominante, o así luce. De la ilusión desmedida, a veces irrazonable, se muta al desencanto con la razón. Del todo se puede saber y razonar, al nada se puede saber. Y que en las matemáticas dos más dos no necesariamente es cuatro. El desencanto con los problemas irresueltos y los enigmas inexplicados se suman a los afluentes que han desparramado al desencanto, a la irracionalidad, y a una nociva cuota de frustración.

“Nomina nuda tenemus”, es la expresión con la que termina El nombre de la rosa, la conocida novela de Umberto Eco. Guillermo de Baskerville, el protagonista, dice:

“Quizá la tarea del que ama a los hombres consista en lograr que estos se rían de la verdad, lograr que la verdad ría porque la única verdad consiste en aprender a liberarnos de la insana pasión por la verdad”.

Desde la literatura expresiones desoladas pueden ser virtuosas. Desde el arte, es y puede ser virtud… aborrecer el sentido común, o cualquier expresión que muestre desencanto con la razón, enuncie que la razón no alcanza verdades; que las palabras sean todo lo que tenemos y se perciban como signos sin contenido de verdad; o guiarse por la propias apetencias, azarosas y casuales; o adoptar un vagar incierto por la vida, rechazando compromisos definitivos, vivenciando opciones efímeras; o imaginar la vida, la Historia humana y de cada persona como un destino infecundo concatenado por episodios inconexos; o la ausencia absoluta de las verdades y el bien; lo nuevo mientras lo parezca; o adoptar poses intelectuales como algo análogo a las virtudes cívicas…Mas, en la vida, entronizar como tendencia predominante y reglas incuestionables percepciones semejantes, puede significar un destino nublado, nefasto.

Virgilio Piñera en Las escapatorias de Laura y Oscar, hace decir a Laura:

(…) Y, además, Oscar, no hay tales preguntas inocentes.

La inocencia entre adultos es uno de esos lujos

a los que echamos mano para despedazarnos.

Con tu cara de niño grande y tus frases ambiguas

te haces el inocente, pero es sólo una máscara

que oculta sus colmillos de bestia carnicera

(Pausa.)

(…)

No hay salida posible; lo hemos perdido todo;

sólo nos queda el juego del gato y el ratón.

Quizás los orígenes que nos amparan, los desastres que nos identifican, las equivocaciones que nos acompañan, el dolor que nos lacera…junto a la ternura que nos atrapa, las virtudes que nos persiguen… pueden arroparnos mejor para el retorno de la esperanza sana, y el abandono de tanta niebla en ese barranco por el que riesgosamente caminamos, como humanidad que parece aburrida —peligrosamente—, y luce cansada —preocupante—. La indiferencia, la apatía, el desgano, ese aburrimiento o cansancio con las verdades, el tedio respecto a los hechos, ha tenido una nefasta cuota de responsabilidad en los peores eventos de la Historia. Hay razones antiguas, verdades antiquísimas, que son virtuosas y mejores y más valiosas, siempre.

Firma:

El individuo indefenso, desde el retrete.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: