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Venezuela aproximándose a la puerta

18 Jul

Para Gardel 20 años no eran nada, para el pueblo venezolano significan mucho. Casi dos décadas después de instaurarse el “socialismo del siglo XXI” los venezolanos decididamente buscan la esperanza y los derechos conculcados por aquella variante autocrática.

Hoy el desastre en Venezuela es comandado por alguien aparentemente obsesionado con las cámaras de televisión, a las cuales parece adicto. Aquel gobernante, considerado inepto por un número cada vez más significativo de venezolanos públicamente ha cometido disparates apreciables y todos los días grita y grita lleno de histeria o frustración. Nicolás Maduro es leal heredero de Hugo Chávez y no un innovador. El autócrata y su séquito son continuadores de un mismo proyecto y actualmente los responsables del sufrimiento que padece su propio pueblo. “Así, así, así es que se gobierna”… el hundimiento y la lapidación de un país donde los violines son destruidos si arrullan a la libertad.

La realidad venezolana es triste cuando se observa las privaciones y el desbarajuste que lograron tanto el autócrata anterior como su impopular heredero: Brillantísimo Camarada Nicolás, el antónimo de la simpatía. Ambos han amado muchísimo a los pobres, quizás por eso extendieron la miseria. El socialismo ama tanto a los pobres que los fabrica en masa. Y tal hazaña ha sido uno de sus éxitos evidentes. A eso le llaman igualdad, pero en ella no se incluye la cúpula en el poder tan proclive a que se le desborde la pasión por los vicios del consumismo.

Las multitudes en Venezuela obran para enrumbar a su patria y están compuestas por venezolanos de todos los tonos de piel, de todos los sexos, de diferentes edades, “condición socioeconómica”, credos religiosos… y lo hacen desde una amalgama amplia y plural de criterios políticos e ideológicos. Existe allí el consenso de una explícita mayoría que pacíficamente opta por el fin del caos. Las obras legítimas y pacificas de la población generan solidaridad internacional. La Conferencia Episcopal Venezolana permanece con el rebaño, obrando sin omisiones y asumiendo los riesgos que conlleva ser fiel a la verdad.

“Tengo miedo, pero a lo que más temo es a vivir con miedo… a despertarme cada día viendo a Venezuela perdida.” “Tengo miedo, pero temo más a despertar sesenta años después y ver lo que será Venezuela si seguimos teniendo miedo.” “Tengo miedo, pero más le temo al hambre, a las penurias y a vivir sin derechos, sin esperanzas, sin libertad”, cualesquiera de esos comentarios y otros similares pueden encontrarse en boca del pueblo.

El silencio, la insolidaridad y los gestos indiferentes de algunos, incluidos gobiernos de la región receptores de petrodólares chavistas, no son muestras de imparcialidad en medio de una situación tan dolorosa, ni cambian la realidad que existe en la tierra de Bolívar ni tampoco el hecho de que las fronteras no deben existir para promover y defender los derechos universales de todos los seres humanos.

El problema venezolano no es suscitado por la honesta determinación de los ciudadanos que, a pesar de los graves peligros, ejercen sus derechos, aspiran a tomar el rumbo democrático y desean mejorar sus vidas. La causa de los males allá es el rompimiento de la democracia y del hilo constitucional. La catástrofe está en las consecuencias políticas, sociales, económicas, culturales, humanas…a las que conduce la extinción del Estado de Derecho, el amurallamiento y la persecución de virtudes cívicas acometida por el gobierno.

Las arremetidas represivas, las tramas de todo tipo, incluyendo a la Asamblea Constituyente, estratagema denominada “la prostituyente” entre los venezolanos, así como convertir la casa de Leopoldo López en cárcel…ninguno de esos u otros malabares han quebrado la voluntad de los manifestantes. El gobierno no ha podido impedir el acrecentamiento del clamor popular. La gente no se resigna a convivir con la catástrofe. Recurrir a las prácticas violentas es un síntoma de debilidad presente en la autocracia chavista. Sin embargo, el régimen sabe que sería su suicidio imitar sucesos semejantes a los de Tian`anmen al ir más lejos en la ya cruda represión.

El plebiscito convocado por la oposición, y el ejercicio cívico robusto mantenido por los ciudadanos, pueden indicar que Venezuela quizás esté cerca de abrir la puerta.

Petro se ahoga

18 Jul

Hoy la luna está partida por la mitad, prefiero describirla así. Cuando se amontonan los recuerdos y se desdibuja la fisionomía de casi todo, es bueno mirar al cielo y recurrir a la luna. Algo va perdiendo su color, o peor, casi todo está descolorido. Comencé hablándote como en aquellos días cuando me enamoré de ti. Sé que no te gusta. Prefieres que no hable tan parecido a la profesora que nunca leyó un poema, y preguntó para qué servía leer a Cervantes, que lo verdaderamente valioso era devorar El Capital de Karl Marx. ¿Recuerdas que días después confesó no haber leído nunca otra cosa? ¿Olvidaste el instante donde la escuchamos diciendo a su amiga que ella no leería jamás la pedantería delirante de Karl Marx?

No he parado de sudar. Llevo días intentando buscar alivio para tanto calor, pero tengo frío, tanto que me siento congelado, es como estar temblando por el frío dentro de un ardiente horno ¿Estaré envejeciendo? Siempre intento desvirtuar lo verosímil. Aquí ya ha pasado casi todo y no cambia nada. Era lo último que quería escribir, pero no esperaré mucho más para vomitarlo de una vez. Y parece que me escucharás reiterándolo. Quisiera equivocarme cuando te digo que aquí ya ha pasado casi todo y no ha cambiado nada. Ojalá pronto, o alguna vez, pueda escribirte diciendo que mis temores fueron inciertos, y que el reloj en mi bohío ya no está detenido o que en vez de avanzar retrocede a mucha prisa y sin pausa. Me encantaría vivir en el siglo XXI, porque estar vivos en el no significa que en el vivamos. Ni tú ni yo vivimos en el siglo XXI. A ti y a mí nos haría bien despertar y no encontrarnos en medio de aquello que Churchill llamó “la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia”. Así hasta estar triste sería diferente. Parece que siento mucho asco.

Hoy como tantas veces rezaré por ti. Petunia, también reza tú. Necesitamos que amanezca. ¿Ya te diste cuenta?

No me digas nada. Imagina que algún día tendremos mejor semblante. Te hará bien. Quizás 20 años no sean nada, pero casi 60 años… es demasiado.

¿Todavía escuchas tangos?

Apuntes y ecuaciones en el tablero

18 Jun

El viernes 16 de junio desde el teatro Manuel Artime, en la ciudad de Miami, el mandatario de los Estados Unidos anunció su política hacia Cuba. En la isla se llegó a ese día con múltiples interrogantes que iban desde la preocupación porque no se pudiera recibir las remesas, o se restringieran los viajes a Cuba de los cubanos residentes en Estados Unidos, hasta cartas públicas de cuentapropistas que solicitaban al presidente estadounidense no retroceder en el intercambio comercial pues consideraban que tal decisión afectaría al sector privado.
Las pautas anunciadas en este otro capítulo de relaciones eliminan el comercio con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y limitan el turismo estadounidense en la Isla. A la misma vez permite a las personas y entidades estadounidenses desarrollar relaciones comerciales con los negocios privados, y los cubanos podrán seguir enviando remesas a su familia y viajar a Cuba. El mandatario también confirmó que se mantendrá abierta la embajada estadounidense en La Habana y que no regresará la política de pies secos/pies mojados.
Por TeleSUR pudo verse en vivo el discurso del mandatario en cualquier hogar cubano. Desafortunadamente la traducción que realizó el canal fue pésima. Quizás resulte curioso que la televisión cubana a las 9:30 p.m. del mismo viernes retransmitió el discurso con el logotipo de Univisión. Entonces pude presenciar detalles importantes que gracias a TeleSUR me había perdido. Aunque la televisora venezolana puede anotarse el mérito: mediante ella se vieron rostros del exilio cubano y la sociedad civil de la isla presentes en el evento.
Donald Trump dejó abierta la posibilidad para negociar lo que denominó “un acuerdo mejor”. Para ello establece como exigencias concretas que los cubanos puedan ejercer en Cuba la libertad de expresión, asociación, reunión…que se liberen a los presos políticos, y la celebración de elecciones democráticas con supervisión internacional.
“Cuando los cubanos den pasos concretos, estaremos listos y preparados, y seremos capaces de volver a la mesa para negociar ese acuerdo, que será mucho mejor”, aseveró Trump.
El canal para una negociación queda abierto. Universalmente se entiende como negociaciones aquellas donde las partes negocian, acuerdan, cumplen, ganan y pierden a la vez. Jamás ha sido categorizada como negociaciones una lista unilateral de obsequios.
Desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos al gobierno cubano le fueron condonados casi 45 000 millones de dólares por el Club de París, Rusia… y demás acreedores. A La Habana llegó no sólo la pasarela de Channel en el Paseo del Prado, también desfilaron gobernantes, políticos, diplomáticos, cruceros y hasta los Rolling Stone. Raúl Castro fue recibido con el más alto protocolo en Francia. La Unión Europea tomó un nuevo rumbo al abandonar la Posición Común que tenía como objetivo promover los derechos humanos y la transición hacia la democracia en Cuba. Obama visitó la mayor de las Antillas. El Papa estuvo dos veces en la Isla. Hubo otras buenísimas noticias. Ascendió el turismo, que es la segunda industria más importante de la economía cubana, situándose cerca de los 4 millones de turistas en el 2016. Pero a finales de ese mismo año Raúl Castro anunció que la economía cubana había decrecido. Nadie explicó ni preguntó cómo el segundo reglón económico del país tuvo un ascenso enorme y a la misma vez la economía nacional exhibió números dañinos.
Tanto Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, como el Rey de España, hace unos meses anunciaron que viajarían a Cuba.
En el período de dos años y seis meses, en la mayor de las Antillas crecieron varias realidades. Entre ellas se encuentra el eterno y justificado temor de la familia cubana cuando el hijo, el primo, el padre, la madre…dice: Yo pienso, y al expresar mi criterio no abandonaré la sinceridad. Desde diciembre del 2014 hasta la fecha, se acrecentaron los dolores de cualquier familia cubana cuando alguno de sus miembros vivenció las consecuencias que acarrea pensar y expresarse. La llegada de inversionistas extranjeros no impidió las estampidas migratorias de cubanos hacia Estado Unidos o cualquier otra latitud. Los acontecimientos con los cubanos varados en Costa Rica permanecen en la memoria. Las empresas extranjeras no pueden contratar directamente a los trabajadores cubanos. Y para la construcción del lujoso hotel en la Manzana de Gómez se importaron obreros hindúes. Los cuentapropistas de diferentes sectores siguieron y siguen sin contar con un mercado mayorista, aunque los controles, regulaciones, inspecciones, requerimientos, impuestos y demás… se realizan como si existiera tal mercado. Pareciera que las frágiles iniciativas privadas de los ciudadanos para las normativas y requerimientos son un mal necesario, un germen al que no se puede perder de vista. Continúa teniendo un precio elevadísimo para el ciudadano de a pie el acceso a Internet en los puntos de acceso Wifi o en las oficinas de Etecsa, la compañía estatal de telecomunicaciones y la única que existe en Cuba.
Recuerdo que tras el discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana, inmediatamente comenzaron las críticas al mandatario por parte del gobierno cubano a través de todos los medios de comunicación, los cuales por ley pueden ser únicamente propiedad del Estado y son regidos por el partido comunista. Uno de los más recurrentes ataques consistía en que no se podía olvidar el pasado. Nunca dejaron de insistir en que Obama y su administración solamente buscaban intervenir en los “asuntos internos” de la Isla. Después del discurso de Trump en Miami, una de las opiniones en los medios de comunicación cubanos es que con sus palabras el presidente estadounidense retrocede, vuelve al pasado. Al violinista que tocó su instrumento en el Manuel Artime, le llaman “el hijo de un batistiano”. No se han sepultado en el vocabulario oficialista los mismos términos utilizados durante 58 años: mafia y gusanera, asalariados del imperio, vende patrias, reaccionarios, traidores que abandonaron su país…
Muchas veces escuché decir a simpatizantes, amigos, admiradores y a críticos del gobierno de Cuba, que las medidas, las “reformas”, no avanzaban más, ni eran más amplias, por impedimentos y frenos que le imponía a Raúl Castro su hermano, y que el octogenario general era un hombre pragmático…
El presidente de Estados Unidos no fue el único orador el viernes pasado. También recibieron vítores de los asistentes el congresista Mario Díaz-Balart, quien mencionó y reconoció a Bob Menéndez, senador Demócrata por New Jersey que estaba entre los invitados; Marco Rubio senador Republicano de Florida, el gobernador Rick Scott y el vicepresidente Mike Pence.
El discurso de Trump no gustó al gobierno cubano. En la emisión estelar del único noticiero nacional de televisión en Cuba fue leída por el locutor del noticiario una respuesta gubernamental a las palabras de Donald Trump. Raúl Castro, que prometió dejar el cargo en el 2018, hasta el momento no ha ofrecido una declaración personal.
Otro capítulo ha iniciado en el 2017 en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y la coyuntura actual no es igual a ninguna otra, ni siquiera a la que existía en la década del 90. Una sencilla observación así lo indica. Hay autócratas ausentes, dicen algunos. Los nombres, los vivos, los difuntos, de hoy, no son los mismos de momentos pasados, dicen otros. El contexto actual tiene su propia dinámica y tono. América Latina despide al socialismo del siglo XXI. Venezuela colapsó y Nicolás Maduro agota los malabares para permanecer en el poder sin lograr que las multitudes abandonen su voluntad de emprender un rumbo cuyo destino sea la democracia y el retorno de la esperanza. En China y Rusia la palabra “regalado” se murió para sus gobernantes, no la usan ni con sus mejores amigos.
En Cuba anualmente unos 2 mil millones de dólares son utilizados para importar alimentos, pero los cubanos necesitamos las remesas para, entre otras cosas, servir un mejor plato de comida en la mesa. Los zapatos y hasta las medias vienen de “afuera”, como envío de la generosa familia que se fue. Y es común escuchar en el ciudadano común, algunos deseos que olvidan una verdad: Hay soluciones y esperanzas que nunca podrán venir de otro sitio que no sea de “adentro”, por muy importante, útil y generosa que sea cualquier solidaridad.

 

El presidente de Estados Unidos, no fue el único orador en el Manuel Artimes, también recibieron vítores y aplausos de los asistentes el congresista de origen cubano Mario Díaz-Balart, quien mencionó y agradeció a Bob Menéndez, senador Demócrata por New Yersey que estaba entre los invitados, Marco Rubio senador republicano de Florida, el gobernador de ese estado y el vicepresidente Micke Pence.

Venezuela, Iglesia y esperanzas

4 Jun

La Iglesia en Venezuela huele a oveja y está junto al pueblo. El clero ha permanecido fiel a su misión, a pesar de los riesgos. Los obispos, el Cardenal… de la Iglesia venezolana, han ofrecido lecciones de buen pastor, mediante sus pensamientos, palabras, obras; y sin omisión. También hay laicos, Pueblo de Dios, obrando por el bienestar de su tierra. La Iglesia Católica en aquel país sangra con las ovejas; se ha convertido en una especie de hospital de campaña para acompañar, proteger, alzar la voz. Y en recientes mediciones de opinión supera el 70% de adhesiones y confiabilidad, frente al 30% acumulado por todos los partidos políticos juntos. Hoy, en Venezuela, será difícil encontrarse un templo católico vacío o semivacío, que sin ser lo mismo es igual de doloroso para cualquier feligrés cuando ama a su Iglesia. La Conferencia Episcopal Venezolana no negocia su defensa de la dignidad humana, ni se acomoda en el desbarajuste.
Maduro, que insiste en llamarse el primer presidente chavista, quiere cambiar la misma constitución “chavista” que hasta hace días calificaba como la mejor del planeta. Para tal propósito, aquel señor de gesto poco agraciado y tan proclive a las griterías omite la convocatoria a un referéndum donde el pueblo decida si quiere una asamblea constituyente. Entre venezolanos al último de los malabares del gobierno se le denomina “la prostituyente”, porque consideran que no es la solución para salir del colapso. El gobernante que confundió el milagro de Cristo al multiplicar los panes y los peces, ha logrado conducir a su país a una crisis humanitaria sin parangón en la historia venezolana. Los logros del madurismo son la multiplicación de las crisis en todos los ámbitos. Si Maduro amara más a su patria que al poder ya hubiera convocado a elecciones libres y limpias. La solución electoral, pacífica y legítima, no es aceptada por el autócrata y su equipo, aunque según ellos gozan de un respaldo popular abrumador.
No obstante, lo que pueda acontecer en Venezuela ya no parece depender, necesariamente, del acrecentamiento o intensidad de la represión. Las arremetidas de los cuerpos represivos contra los ciudadanos no han detenido las manifestaciones. A Maduro y su séquito les quedaría apostar a que los ciudadanos se cansen y disminuya su presencia pacífica en las calles. Tal apuesta es un síntoma de debilidad. Pero en Venezuela hay multitudes que no se han resignado. Los venezolanos decidieron que no permanecerían como espectadores ante sus desgracias. Y han sido muy duras las consecuencias. Sin embargo, retomar el rumbo democrático está en manos de los ciudadanos que obran pacíficamente para obtener los derechos -y las esperanzas- que el socialismo del siglo XXI les robó. El paso del tiempo significa mayor desventaja para el régimen mientras no decaiga la voluntad ciudadana. Abandonar la acción pacífica después de tantos muertos, después de todo lo que ha sucedido, sería el entierro de la oposición, el fin de la esperanza, y la perpetuidad de la autocracia.
Que en este domingo de Pentecostés el Espíritu Santo derrame todos sus dones y carismas sobre Venezuela. Allí la Iglesia sigue viva y sale a las periferias.

Vídeo

Las Calles de la Salud

29 May

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