Semana Santa, y cuestiones latinoamericanas

25 Mar

El domingo de Ramos da inicio a la Semana Santa. En este día se rememora la entrada del Mesías a Jerusalén en medio de la multitud que con ramas de palmeras salió a su encuentro aclamándole como Hijo de Dios. Con el evangelista Marcos contemplamos a Jesús en la humildad que explicita el andar montado en un burrito. Muchos extendieron sus mantos por el camino; otros follaje cortado de los campos. Todos gritaban:”¡Hosanna! ¡Bendito es el que viene en nombre del Señor!”…

Este domingo tiene simultáneamente un carácter de gloria y de sufrimiento, algo que es propio del Misterio Pascual. Los ramos bendecidos son signo de la participación gozosa en el rito procesional y de la fe de la Iglesia en Jesús, Mesías, Señor, que al entrar triunfante a Jerusalén va hacia la muerte, y una muerte de cruz, para salvarnos. El libertador de Nazaret con su Pasión, Muerte y Resurrección nos salva. La Semana Santa nos permite meditar y celebrar esos benditos misterios realizados por Dios que tanto nos ama.

Estos días también llegan con expectaciones y hechos que marcan la vida de seres humanos. En Venezuela el cardenal Urosa instò a la autocracia de Nicolás Maduro a no reiterar los hechos violentos del año pasado cuando ocurrieron agresiones dentro y fuera de los templos de las que ni el mismo cardenal venezolano salió ileso. Venezuela actualmente es el paradigma de la implementación del socialismo del siglo XXI: un proyecto totalitario, un sistema fracasado e intrínsicamente perverso, que ha significado el exterminio de la libertad, la extinción del Estado de Derecho, de la democracia y de la sana convivencia. El autócrata en el poder y su régimen ni siquiera respeta a la constitución que confeccionó Hugo Chávez para satisfacer sus medidas. Venezuela ha sido calcinada por la expresión más exitosa de las dictaduras del siglo XXI en América latina. Los venezolanos huyen de su patria. Esa nación sufre la descomposición, el amurallamiento de los sueños, el bloqueo del gobierno a las esperanzas y derechos fundamentales de los ciudadanos. Aquel país padece la propagación de la miseria y no solamente la material, la entronización de la ruina y el hambre; el fin de la libertad y la ausencia del respeto al individuo. Como es común en el comunismo, también en la tierra de Bolívar el proyecto iniciado por Chávez y del que Nicolás Maduro es continuador ha sido muy eficiente en la emancipación de la pobreza, la escasez de medicamentos, el destrozo de la salud y la educación. De cierta manera la calamidad causada por el socialismo del siglo XXI motiva en los venezolanos el deseo de resucitar. Y nadie resucita esclavo, sino libre. Venezuela necesita que recemos por ella en esta Semana Santa.

Varios países latinoamericanos vivirán procesos electorales este año. En Colombia el partido político que hoy es la Farc se retiró de la contienda presidencial y en las elecciones legislativas sólo obtuvo el O.5 de los votos. Con ese resultado legalmente desaparecería de la escena política. Sin embargo, gracias al acuerdo de La Habana las Farc tiene escaños asegurados en el Congreso. Es muy curioso que en una democracia se concedan escaños a quien no tenga los votos que se requieren para ello. No obstante, en este caso eso es el resultado de uno de los puntos del acuerdo que fue rechazado por el pueblo colombiano en un plebiscito. Y a pesar de la victoria del NO el acuerdo se implementó. Actualmente en Colombia en las elecciones para la presidencia del país compite un ex militante del M-19, grupo terrorista famoso por el ataque al Palacio de Justicia, entre otros actos violentos. Se trata del mismo candidato que no responde cuando un periodista le pregunta si Hugo Chávez fue un dictador. Y entre sus propuestas ese candidato habla de algo muy conocido: promete una nueva Asamblea Constituyente. La actual constitución colombiana data del año 1991. Pero todo candidato a dictador trata a las constituciones como al papel higiénico, particularmente cuando ellas ofrecen garantías democráticas y limitan a los caudillos. Los colombianos merecen y exigen la paz. Dios les escuche y que así sea. Los males que afectan a las naciones, las calamidades que ocurren en democracias frágiles donde hay instituciones democráticas fácilmente moldeables, no parece que se solucionan extinguiendo la democracia ni abriendo las puertas al populismo y a las dictaduras. Colombia tiene la oportunidad de confirmarlo, al igual que México. En este hermoso país nuevamente aspira a la presidencia un candidato conocido por su admiración y elogios hacia caudillos y autócratas. Parece que si ese candidato esta vez llegara a conquistar el poder México (admirable y majestuosa nación) tendrá la mejor oportunidad para estar peor.

Cuba, mi patria, recientemente vivió unas curiosas votaciones donde se disputaban 605 asientos para la Asamblea Nacional y había 605 candidatos para disputárselos. En Cuba, mi patria, dicen que habrá un nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y por eso un nuevo gobernante. Sin embargo, el texto constitucional vigente precisa que es el partido único la fuerza dirigente. ¿Entre cuántos candidatos tendrán que elegir los diputados cubanos al próximo presidente del Consejo de Estado?, ¿quienes son? Cuba, mi patria amada, merece que no olvidemos rezar por ella. Cuba merece resucitar. Nadie resucita como esclavo, sino libre.

Mientras tanto ya fue entonada la corneta con el toque de a degüello para la próxima Cumbre de las Américas que se celebrará en Perú. Un embajador de Cuba, tuvo un comportamiento contrario a la diplomacia tras escuchar en boca de un joven el nombre de un católico cubano que amó a Dios, a la Iglesia y a la Patria. Parece que en aquella cumbre la representación gubernamental cubana proyectará los comportamientos endémicos de un término marxista: “lumpemproletariado”. Durante 60 años en nombre de mi patria si algo se ha exportado con eficiencia “oficial”, ha sido precisamente el antónimo del respeto, de la convivencia, de la pluralidad…Los signos indican que Lima no será la excepción. Otra vez suenan los tambores con su tono salvaje confundiendo a la patria con un partido, la nación con un sistema y la cultura con una ideología…

En esta Semana Santa podemos reconciliarnos con Dios. Merecemos contemplar a Jesús en estos días. Necesitamos a Dios que nos ama personalmente y se entregó en la cruz derramando hasta la última gota de sangre. El Señor nos ama y es Dios aunque no le amemos y no creamos en Él. Cristo no se cansa de perdonarnos y amarnos aunque vivamos como si Dios no existiera. Nuestra indiferencia no vence al amor que Dios siente y tiene en abundancia. Él nos ama y por nosotros, y para nosotros, ha sido su Pasión, Muerte y Resurrección. Bendito y alabado sea el que viene en nombre del Señor. Jesús es nuestro salvador.

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Querida Petunia:

25 Feb

 

No quiero que transcurra otro día sin escribirte. Mejor no te describo la antigüedad y los destrozos de los artilugios que uso. Ni yo mismo sé cómo siguen funcionando.

El 25 de febrero de 1853 murió el Padre Varela. Curiosamente su deceso ocurre días después del nacimiento de Martí. En ocasiones de ese modo es como acontecen los enigmas del destino; también las lecciones. El presbítero, celoso defensor de su fe y de la patria, tuvo que exiliarse y falleció en medio de la pobreza y el destierro, y al parecer solamente acompañado por Dios. Con esa compañía basta. Pero algo así puede ser sintomático. Ciertamente Varela nos enseñó a pensar. Y lo hizo con majestuosidad. Sin embargo, no estoy seguro de cuánto hemos aprendido los cubanos. A veces parece difícil valorar cuán buenos alumnos hemos sido. Nuestros problemas con la memoria parecieran sugerir que cualquier ser humano choca dos veces con la misma piedra, y que los cubanos tropezamos infinitamente con el mismo pedrusco.

Petunia, ¿parece que hemos aprendido? Tú me dirás.

Claro que hoy rezaré. Suplicaré al Altísimo, por la interseción del venerable Siervo de Dios, que Cuba germine. ¿Quién sabe?, quizás el milagro necesario para lograr la canonización del Padre Félix Varela, sea Cuba, resulte ser Cuba. Nos haría mucho bien. Ruega conmigo.

Nació el varón, primogénito

29 Ene

(Pepe está de cumpleaños. Es 28 de enero. ¡Y cómo ha pasado el tiempo! Pero Pepe no envejece. A sus 165 años camina y se aloja aquí, también en el exilio. Puede vérsele en Brooklyn,La Habana,los Cayos de la Florida,Miami, España…José parece destinado a renacer. Necesitamos que Martí prevalezca)

Mariano llegó empapado. El sudor le humedecía su cuerpo y le encharcaba su ropa. Apareció con los pasos de un toro, pero muy veloz. La gente en la ciudad parecía no saberlo. En el puerto el mar comenzó a bramar. Los silbidos del viento recorrían las calles. Y las contracciones de Leonor cada vez eran más fuertes. En la plaza todos vieron cómo las palomas aleteaban y con vuelo furioso salieron desde la Catedral. Hasta la florera notó que todas las rosas blancas se abrieron de una vez y muy pronto. Espantados, como si repentinamente les asaltara la locura, los caballos comenzaron a relinchar y terminaron desbocados. Nadie pudo detenerlos. Corrían salvajemente, respiraban agitados. El corcel más hermoso iba delante. Leonor no gritaba, pero sus gemidos eran briosos. Mariano caminaba de una esquina a otra sin detenerse. Sus pasos eran toscos, como los de un toro. Lo mismo agarraba el tabaco que lo soltaba. Nunca logró encenderlo.

El llanto de aquel niño al nacer se escuchó en toda La Habana. Y el signo del parto fue portentoso. Los corceles saltando alzaban sus patas delanteras, mientras que el más cortés de todos realizaba una reverencia y sus ojos lucían solemnes, majestuosos. El bando de palomas voló durante horas sobre el mismo sitio. Con ese vuelo dibujaron, entre todas, una estrella y un yugo que ilumina y mata. Luego un tocororo aleteó con fuerza hasta posarse en la frente del recién nacido sosteniendo en su pico una rosa blanca, pulcra. El primogénito se incrustó en Cuba para siempre y de cara al sol se convirtió en su Apóstol.

A los 28 días moría en San Agustín, Florida, el Padre Varela. Quizás porque en medio de la pobreza y el destierro había presentido el nacimiento del hito. Así ocurren los enigmas del destino.

Querida Federica…amiga mía

8 Ene

“Yo tengo una amiguita que se llama Dorotea, Dorotea…”.Esa canción de la cantautora Teresita Fernández solía tararearla en mi niñez. También otras. Y por alguna razón inexplicable la he recordado esta semana.

 

“Yo tengo una amiguita que se llama Federica, Federica…”. Ella es muy ocurrente. Federica, antes de visitar mi hogar en el Caribe, ha hecho público un peculiar concepto. Supongo que sea personal y de su propia firma y autoría. Mi amiga Federica no cometería plagio. ¿Cuál es? “Democracia de partido único”. Ese es el ingenioso concepto de mi amiga Federica. Muy innovador el concepto. Es toda una Federicada.

 

¿Explicará Federica su concepto? ¿Alguien le preguntará en qué consiste? Seamos sinceros. Verdaderamente es muy innovador, una contribución académica, como hacía rato no se veía.

 

“Democracia de partido único”. Me temo que pueda existir algún plagio. Quizás mi memoria se equivoca y me confundo con expresiones que ya otros han desarrollado sobre este criterio que recientemente ha hecho público Federica. Durante 60 años en mi hogar, aquí en el Caribe, hemos escuchado ese mismo concepto. También lo han escuchado los norcoreanos, durante más décadas que yo, los chinos; los vietnamitas…A el se refería Lenin, Stalin… De igual manera la Alemania del Tercer Reich con el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, nazi: apócope de nacionalsocialismo en alemán. Y hasta en la mismísima patria de Federica con Mussolini. Aunque en Alemania durante el Tercer Reich, y en Italia durante Mussolini, los jefes odiaban la democracia, sí amaban al partido único. Por cierto, Mussolini fue el número 3 del Partido Socialista Italiano y dirigió su rotativo Avanti!

 

¿Democracia de partido único? Amiga Federica… ¡Apretaste!

 

Adiós al 2017

31 Dic

El 2018 toca a nuestras puertas, ya está colándose en nuestras vidas. El nuevo año siempre va acompañado de esperanzas y sueños que nos mueven. Y también contiene el recuento de lo vivido. Esa fusión de expectaciones y vivencias abre caminos, aunque no siempre supera atascos. Muchas veces nuestra realidad depende de cómo obramos. Este 31 de diciembre coincide con el domingo que cae entre la Octava de Navidad. Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Y los festejos por la llegada del nuevo año ayudan a que el amor arrope los hogares.

Despedimos al 2017, un año curioso donde se han vivido eventos dramáticos en todo el orbe. La situación con los inmigrantes sin documentos en diferentes naciones; las realidades que se viven en los países de los cuales huyen las personas; los fenómenos naturales devastadores…y demás acontecimientos, componen una lista amplia de contextos dolorosos en el año que despedimos. Los terribles actos terroristas permanecen. El terrorismo continúa asesinando seres humanos en cualquier rincón de este mundo. Ante los actos de terror perpetrados existen expresiones de solidaridad. Sin embargo, no es frecuente escuchar en gobiernos y entidades internacionales propuestas claras para detener semejantes barbaries ni tampoco acciones concretas. De esa manera pareciera que lo único posible es conmovernos ante la crueldad y posteriormente olvidarnos de ello porque “ese no es mi problema”. Cada vez parece más omnipresente otra Nueva Internacional cuya máxima parece ser: “Todo vale y nada importa… Allá ellos”. Ese “todo vale y nada importa…allá ellos” es tan peligroso como el exceso de rigidez.

La neutralidad, que es importante para servir y ayudar cuando las circunstancias lo requieran, significó ser “neutral” mientras millones de seres humanos eran masacrados por el régimen nazi. En más de una ocasión la indiferencia ha tenido una profunda cuota de responsabilidad en los peores eventos de la historia.

Recientemente supe que la organización World Watch Monitor reportó que más de 200 millones de personas son perseguidas en sus países por ser cristianos. Esa persecución implica acosos, segregación, expulsiones, desplazamientos y exterminio. El informe reafirma además algo ya sabido. En 17 años, en el siglo XXI, el genocidio contra las personas cristianas acumula un número mayor de asesinatos que la cantidad de cristianos asesinados durante las persecuciones en el primer siglo del cristianismo. Esta cacería en zonas de África, Asia y el Medio Oriente ocurre al mismo tiempo que continúa el silencio de gobiernos, organismos internacionales, varios medios de prensa, y también de aquellos que ven el horror, se conmueven y lo olvidan porque “ese no es mi problema”.

Por otro lado el dictador norcoreano ha querido desarrollar cohetes y armamento nuclear. Ojalá que todos los armamentos, incluidas las armas nucleares, desaparecieran de la faz de la tierra. No obstante, luce muy peligroso que de tales cosas también pueda disponer un individuo cuyos actos y expresiones son similares a los de alguien que sufre graves trastornos. Este muchacho que heredó el poder, al igual que su padre, y al que nada lo limita, y que no rinde cuentas a nada ni a nadie, y actúa según desee, y cuyos deseos pueden ser aterradores… no parece conocer el significado del sentido común. El peligro que significan sus ambiciones nucleares hoy preocupa a parte de la comunidad internacional. La prudencia, la ecuanimidad y precisamente el sentido común, son vías imprescindibles para tratar las histerias. Los desatinos no son buenos. Pero tampoco lo son el silencio ante los actos y amenazas de “Baby Kim” ni que en la misma comunidad internacional pareciera que para más de uno “ese no es su problema”. Como aparentemente no ha sido “nuestro problema” los oprobios y sufrimientos que ha vivido el pueblo norcoreano durante demasiadas décadas.

En América Latina el socialismo del siglo XXI ha colapsado. Ese modelo ha terminado siendo el hábitat de una inflación que provoca escalofríos, una corrupción más dinámica que el PIB y del endeudamiento espeluznante. También con esa vertiente autocrática miles de millones de dólares pueden evaporarse sin dejar rastro. La insolvencia y la masificación de la miseria se truecan en el menú cotidiano. La esperanza cae en estado de coma, las virtudes cívicas y el ejercicio de los derechos se consideran actos antipatrióticos. Las instituciones de plastilina se convirtieron en espejismos. El partido del caudillo y otras formulas generan los tentáculos para emancipar al gobernante y garantizar que no exista estructura o institución sin olor presidencial. En el socialismo del siglo XXI los gobernantes tratan a las constituciones como al papel higiénico, y al llegar al poder confeccionan un texto que complazca sus gustos. Después lo reajustan en la misma medida que aumentan sus deseos personales. Para el socialismo del siglo XXI el mundo comienza, y la patria es, solamente cuando ese régimen ha llegado al poder. Los mandatarios se confunden con faraones y sus acciones danzan con ese ritmo. No suelen ser esos politiqueros que llegan, destruyen y se van…Ellos prefieren la perpetuidad.

Quizás a partir del 2018 en Nuestra América un partido –cualquiera sea su ideología y nombre- y un individuo, o su grupito de amigos, no se conviertan en el Estado ni controlen las instituciones, o las aniquilen. Y por el contrario la república y la democracia lo sean y lo parezcan; el sistema presidencialista no se confunda con un modelo caudillista; los poderes existan y estén verdaderamente separados y posean entre si frenos y contrapesos; se atesoren virtudes cívicas; la institucionalidad democrática sea más importante y robusta que los líderes electos puesto que así prevalecen las democracias vigorosas y perdura su brío, hay prosperidad. El 2018 pudiera servir para adelgazar el historial de descalabraos latinoamericanos. Sería bueno que la democracia germine donde se esfumó, que el sentido común ancle en los lugares necesarios. Hará bien que los faraones vestidos de cualquier color o tonalidad dejen de ser esos fantasmas que reencarnan y acechan. Nunca ha sido ni será una solución recurrir a lo mismo cuando sus resultados ya han sido probados y son nefastos.

Latinoamérica pudiera hacerse varias preguntas en este 2018 sobre sus realidades presentes, pasadas y futuras. Encontrar respuestas razonables ayudaría a mejorar. No ayuda culpar al abuelo del tatarabuelo o transferir culpas a vecinos del Norte, Sur, Este u Oeste para no verlas en nuestros actos y decisiones, o asimismo desempolvar mitos irrazonables.

También en esta porción del continente Cuba, mi patria amada, tiene mucho que responderse, preguntarse y bastante por obrar. Cuba, mi tierra, mi hogar, mi madre, merece mejorar su suerte.

Dios nos bendiga. Él que nos ama, y se humilló, y se entregó en la Cruz por amor a cada uno de nosotros. Nos ama y murió en la Cruz por nosotros que somos capaces de cometer actos horrendos y mezquindades diarias. Él que nos ama con todas nuestras miserias quiso morir por nosotros. Y no se bajó de la Cruz. Y aunque nos conoce no desiste. Sabe que también somos capaces de cosas bondadosas, grandes, justas…valiosas. Cualquiera de nosotros ya se hubiera cansado. Dios jamás se cansará de besarnos, de humillarse por nosotros y acudir y permanecer…Bendito sea Él que vino para salvarnos y no se contradice, no incumple. Dios que es perfecto al mismo tiempo tiene varias incapacidades. Cristo es incapaz de no amarnos, de no perdonarnos, de mentirnos, de olvidarnos, de no salvarnos…

Despedir a diciembre quizás sea una de las pocas despedidas que solemos hacer con alegría. Afortunadamente celebrar la Navidad y esperar el nuevo año suele ser un estallido de júbilo. Celebremos. Y abracemos el 2018 atesorando nuestros mejores signos de seres humanos con vidas y obras fecundas, fértiles.

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