Salud para todos: acción de todos


(Algunas propuestas para la salud pública en la nación)

 

1-Elevar de inmediato el salario de todos los profesionales de salud, de manera tal que esa remuneración les permita cubrir y satisfacer sus necesidades, compensando adecuadamente esta imprescindible profesión que salva y preserva la vida humana. Estos profesionales bochornosamente poseen condiciones de vida, por lo general, nada coherentes con la que merecen tener.

1.1) Solicitar públicamente a todos los profesionales de la salud que se encuentren fuera del país, su retorno a la patria. Incentivar ese retorno garantizándoles una remuneración acorde con su valiosa profesión y excelentes condiciones laborales. Respetarle además el derecho de entrar y salir libremente del país, sin restricciones, a todos estos profesionales que las autoridades consideran “desertores”; igualmente a los profesionales que residen en Cuba

 

2-Remodelar, reparar y modernizar todos los centros de salud pública y suministrar todos los recursos debidos para mantener su higiene. Garantizar todos los equipos, instrumentos y tecnologías necesarias para elevar y asegurar realmente la calidad de la atención médica.

3-Detener la exportación de profesionales de la salud como si fueran mercancías, en las denominadas “misiones internacionalistas”. Estos profesionales acuden a esas “misiones” buscando ciertos beneficios económicos que una vida entera de trabajo en el país no les proporcionará; aunque reciban una ínfima parte de lo que pagan esos estados por su trabajo. Estas acciones deben ser paradas, entre otras razones para garantizar la presencia de los médicos en los centros de salud del país.

3.1) Comenzar a mostrar solidaridad primero entre los propios cubanos, garantizando en la nación un adecuado sistema de salud pública que posea todos los recursos pertinentes y condiciones debidas. Con inmediatez debe parar la construcción de hospitales en el extranjero, regalo de instrumentos, equipos médicos y medicinas; hasta tanto los cubanos en Cuba no posean, de verdad, un excelente servicio de salud y siempre que no se afecte a un cubano con esa supuesta “solidaridad”.

3.2) Erradicar las inadecuadas “prácticas” en el sistema de salud pública, donde muchas veces se requiere un “amigo” o llevarle “regalos” al médico para obtener adecuada atención y que aparezcan los recursos e instrumentos necesarios para proveerla.

 

4- Profundizar el rigor para otorgar la carrera a quienes optan por estudiar medicina en cualquiera de sus especialidades. Garantizar además, alta rigurosidad en el proceso de enseñanza–aprendizaje para asegurar una correcta y rigurosa preparación del futuro profesional de la medicina. Nunca más volver a “municipalizar” esta carrera.

 

 

 

4.1) Garantizar que los estudiantes extranjeros que estudian medicina en Cuba, sobre todo en la ELAM, reciban la formación adecuada, avalada por los parámetros establecidos internacionalmente, y que sus estados al menos sufraguen el costo de esa formación. Los gastos derivados de este centro, son imprescindibles para ser utilizados en beneficio del pueblo cubano.

 

5- Establecer un sistema de urgencia médica, viable y eficaz, que garantice inmediatez, agilidad y seguridad a los ciudadanos en cualquier rincón del país.

5.1) Aumentar y garantizar  el suficiente número de ambulancias en todo el país, con la calidad óptima.

5.2.) Establecer una línea telefónica para urgencias médicas que asegure la asistencia profesional, adecuada e inmediata, en cualquier parte del país, a toda hora y para todos los ciudadanos. Es bochornoso que ante una urgencia médica no exista en el centro de salud una ambulancia para trasladar al paciente, o que demore irresponsablemente horas en llegar. Además que el paciente tenga que trasladarse al centro de atención médica primaria por sus propios medios, sin importar el estado de gravedad que posea.

 

6- Rebajar los altísimos precios de los medicamentos en las farmacias que venden por moneda libremente convertible, permitiendo así que sean accesibles al ciudadano común. Eliminar ese apartheid médico, igualando el suministro de medicamentos que existe en las farmacias por moneda libremente convertible, con las farmacias que venden en moneda nacional; Garantizar el correcto suministro de medicinas en todo el país y eliminar esa dualidad.

 

7- Asegurar la absoluta potabilidad de las aguas mediante el equipamiento necesario para su tratamiento así como todas las sustancias para el tratamiento óptimo a las mismas.

7.1) Crear un programa integral de higienización, saneamiento y embellecimiento a gran escala en todo el país; garantizando, en toda la nación, la adecuada higiene pública como primera estrategia para prevenir epidemias nefastas como el cólera, dengue y otras.

7.2) Reconstruir las deterioradas redes hidráulicas y alcantarillado en todo el país.

7.3) Solucionar, urgentemente y de una vez, el grave problema con el abasto de agua potable en la nación, estimulando la iniciativa privada y dedicando los fondos públicos necesarios para este fin.

 

8- Establecer evaluaciones rigurosas y periódicas para el ejercicio de la profesión médica. En concordancia con esto, también crear mecanismos que viabilicen ágilmente las reparaciones y compensaciones debidas para los pacientes, ante errores o negligencia médicas.

 

9- Activar de inmediato un programa eficiente de acción social, para atender debidamente a los ciudadanos más desfavorecidos, aquellos que mendigan por las calles y a todas las personas incapacitadas, de escasos recursos, sin hogar ni amparo filial, con necesidades de atención siquiátrica, etc.

9.1) Estimular para ello la iniciativa ciudadana, entidades religiosas, ONG y de la sociedad civil.

 

10- Elevar la calidad de vida y la atención en los hogares de ancianos reparando y reconstruyendo toda su infraestructura frecuentemente deteriorada.

10.1) Asegurar el mantenimiento y la higiene en estos centros, igualmente el óptimo estado de su infraestructura. Además garantizarles el suministro correcto de los insumos necesarios.

10.2) Incentivar la participación de proveedores privados, ONG, y entidades religiosas, fomentando la creación de centros para la atención de ancianos.

 

11- Respetar el derecho de las instituciones privadas, ONG, entidades religiosas y la sociedad civil en general, a crear, poseer y mantener centros de atención médica, sin que esto implique en ningún caso el cierre de un centro público de salud.

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